La violencia persistente, incluida la violencia de género, los conflictos por la tierra y la impunidad son algunos de los desafíos de derechos humanos más graves de Honduras, ha asegurado el Alto Comisionado para los Derechos Humanos al presentar su último informe sobre el país.
“Si bien observo una reducción de los homicidios, la violencia y la inseguridad siguen estando profundamente arraigadas y son comunes, afectando particularmente a las mujeres y a las personas LGBTQ+”, dijo Volker Türk.
El año pasado se registraron 380 muertes violentas de mujeres, así como 47 asesinatos por cuestiones de género. Mientras, siguen faltando protocolos especializados para que las instituciones de justicia penal puedan abordar las altas tasas de violencia contra las mujeres, según el informe.
Para que el Estado pueda asegurar un entorno seguro y libre de crimen organizado, necesita los recursos y políticas necesarios para abordar las enormes desigualdades en el país, los flujos financieros ilícitos, impuestos y corrupción, recomienda Türk.
“También, es importante desarrollar una política de seguridad nacional coherente basada en los derechos humanos que incorpore medidas de prevención”, asegura.
El Alto Comisionado se dice preocupado por el incremento de la militarización de la seguridad pública y el sistema penitenciario.
Además, por el actual estado de emergencia, que ha estado vigente desde hace más de 15 meses, y que otorga a la policía nacional y a la policía militar poderes para implementar detenciones y allanamientos sin órdenes judiciales.
Discriminación de pueblos indígenas y afrodescendientes
En todo Honduras también persisten los conflictos vinculados a la tierra y los recursos naturales, siendo los pueblos indígenas, los pueblos afrohondureños y los campesinos los más afectados por la violencia, la apropiación de territorios y los desalojos.
“Me preocupa mucho el hecho de que Honduras siga siendo uno de los países más peligrosos del mundo para las personas que defienden la tierra, el territorio y el medio ambiente”, dijo Türk.
Los ataques contra personas defensoras de derechos humanos y periodistas aumentaron el año pasado, con unas 561 personas víctimas de agresión. Al menos, 15 personas defensoras de los derechos humanos y dos periodistas fueron asesinadas.
Fuente www.un.org



