Mario Cambronero, un paciente con una enfermedad crónica, se levantó este jueves a las 4 de la madrugada con la esperanza de conseguir una cita médica en el Ebais de Coopevega, en Cutris de San Carlos. A pesar del esfuerzo, y de haber llegado de los primeros, se fue sin atención.
“Me dijeron que ya no había citas ni siquiera justificaron que había pasado con el cupo para los que no tenemos accesos a la plataforma digital Edus, cuenta don Mario, visiblemente frustrado. El Ebais atiende solo a 25 personas diarias, pero la mayoría de esos cupos, denuncian vecinos, se asignan de forma digital.
Para quienes viven en comunidades rurales sin buena conexión o sin acceso a la aplicación EDUS, conseguir atención médica se ha vuelto casi imposible. “Ni haciendo fila desde la madrugada lo logras”, lamenta el paciente.
Las preguntas se repiten entre los vecinos: ¿Se entregan las citas a través de amistades o existe una nueva directriz interna? Mientras tanto, más de 16 comunidades fronterizas, entre ellas Buenos Aires, Chamorro, Moravia, Patastillo, La Cascada, El Roble y Crucitas, permanecen rezagadas en el acceso a salud.
El Ebais de Coopevega fue fundado en 1994 y sigue operando con el mismo equipo médico y administrativo de hace más de tres décadas: un médico, una enfermera, una farmacéutica y un administrativo.
En pleno 2026, vecinos de la zona aseguran sentirse “abandonados” por un sistema de salud que no ha sabido adaptarse a la realidad rural ni a las desigualdades tecnológicas. Levantarse a las 4 de la mañana ya no basta. El acceso a una simple cita médica parece depender más de la conexión a internet que de la necesidad del paciente.



