El programa Kioscos Ambientales y la Escuela de Geografía de la Universidad de Costa Rica (UCR), con base en información del Observatorio de Bienes Comunes y elaborado con apoyo del proyecto Geografía y Diálogo de Saberes: Análisis de la conflictividad socioambiental en territorios rurales de nuestro país, dio a conocer los problemas con quema de piñales en Río Cuarto.

Según el comunicado, los vecinos del asentamiento campesino Estela Quesada, en Santa Isabel de Río Cuarto, denuncian la quema de rastrojo de la piña, los denominados “fuegos controlados”, pero los vecinos no creen que pueda ser controlados los impactos del humo en las casas, las personas y los ecosistemas.

Los vecinos denunciaron que las personas más afectadas son habitantes con problemas de salud como bronquitis o enfermedades bronco respiratorias.  “Son años de la misma práctica”, según indican.

Un vecino que prefirió hacer la denuncia anónimo, relató que “el asunto que han venido quemando largo de acá, pero como el viento viene hacia donde nosotros todo ese humo se viene, no era tan fuerte, pero hora que quemaron al frente de la casa al otro lado de la calle, ha sido humo más fuerte, a mi esposa la tuve que llevar al médico, porque estaba muy afectada por el humo y le hicieron exámenes y salió con bronquitis, y con unas manchas en los bronquios”.

Los vecinos responsabilizan a la empresa Dole y suponen que tienen permisos bajo la figura de “quemas controladas” (Decreto Ejecutivo Nº 23850-MAG-SP). En países como España se erradicó está práctica de quema mediante subvenciones con la condición de no quemar rastrojos, excepto por razones excepcionales fitosanitarias autorizadas.

La quema de desechos de la producción piñera o de caña tiene muchos impactos ambientales además de contribuir al calentamiento global y a la contaminación ambiental, empobrece el suelo al afectar y disminuir la población microbiológica y deteriorando la fertilidad del suelo. En muchos casos los desechos contienen gran cantidad de plaguicidas por lo cual se pueden generar nubes tóxicas.

Si los rastrojos tienen por ejemplo paraquat o cualquier otro herbicida con cloro y posteriormente se queman, sin importar el tiempo que haya pasado dada la persistencia de estos agrotóxicos, se generan dioxinas que según la OMS “las dioxinas son muy tóxicas y pueden causar problemas reproductivos y del desarrollo, afectar a los sistemas inmunitario y hormonal y causar cáncer”.

Además estas malas prácticas agrícolas son responsables de incendios forestales pues según la Estrategia Nacional de Manejo Integral del Fuego en Costa Rica 2012 – 2021: En temporadas de incendios forestales que van del 2007 al 2012, las causas principales se dan por quemas de pastos y agropecuarias representan un 46.06%, vandalismo un 21.01%, actividades de caza un 12.52% y venganza un 7.68 (SINAC, PNMF, 2012).

El Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, atendió durante el 2023, un total de 45 incendios estructurales que afectaron un aproximado de 7.165 hectáreas. Mientras en 2024 hasta mediados de febrero contabiliza 11 incendios forestales con 571 hectáreas afectadas (14-2-24, bservador.cr).

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