“Una aparente calma”

Por Alexander Bonilla Duran.

Foto por Toño Ruíz

Paso la noche….Una aparente tensa calma en la mañana. Pero como a las dos de la tarde aquello exploto. Madre de Dios, fue algo terrible. Lluvia de ceniza incandescente, piedras al rojo vivo y la lava comenzó a llegar al centro de la Villa. Todo sucumbía a su paso. Mucha gente no tuvo tiempo escapar, ahí quedaron como si fueran los muertos de Pompeya. Las pérdidas humanas y materiales ya eran incalculables.

No había forma de contener al Volcán, lo única era huir, escapar de su fuego mortal. Se dio la orden de evacuar a todos, incluyendo autoridades y gente de socorro. No había nada que hacer. Se presagiaba algo peor.

Esa noche continuaron las explosiones. No paraba de eructar fuego el malandro geológico.

En la madrugada otra tremendo explosión que cubrió de ceniza, piedras, lodo, y lava a toda la Villa. La Villa comenzó a desaparecer entre millonadas de toneladas de ceniza, y la lava que avanzaba lenta pero inexorablemente. Ahora solo se divisaba la torre de la iglesia y los techos de uno que otro edificio del Centro.

Desde un promontorio de El Cidral, tomados de la mano y rezando, observábamos como desaparecía la Villa.

Y así pasaron varios días más. Nadie se atrevía a entrar o asomarse siquiera a la Villa, a los que quedo de ella; ni siquiera a recoger los muertos o a buscar heridos. No se podía; quien entraba se moría.

Al cabo de los días. Al Volcán Platanar, paro su actividad. Pero ya había hecho su daño, ya había cobrado su factura.

Lentamente y con cuidado, se hizo un recuento de los daños.

La Villa había desaparecido. Desde el propio cráter del ahora volcán, San Martin, Centro de la villa, hasta la gruta de Juan Mercedes, allá en la Hacienda, hasta el Bajo del Zoncho, barrio de los Bonilla, y San Roque y zona del campo de aterrizaje. Todo enterrado bajo metros de ceniza, destruido por la lava, y la lluvia de piedras.

Muertos ¿?… Cientos o miles. No se sabía aun. Pero la destrucción fue total.

Ahí quedó enterrada nuestra Villa, nuestras historias y andanzas de niñez. Nuestra historia desapareció.

Tiempo después. Hay que construir una nueva Villa. Se analizan sitios entre Sucre y Porvenir, que quedaron intactos. Y se considera, con mayor fuerza un lugar entre Platanar, Florencia y Santa Clara.

Mucho apoyo y muestras de solidaridad de hermanos nacionales e internacionales. El camino será duro y lento, pero se construirá una nueva Villa, donde prevalezca el espíritu de la que desapareció.

Deje mi Villa, vinieron a mi rescate.

Y como epitafio dije al salir….ADIÓS MI VILLA QUERIDA, TIERRA DEL ALMA, NUNCA TE OLVIDARE. AQUÍ QUEDARON ENTERRADAS MIS AVENTURAS DE NIÑEZ, MUCHOS DE MIS FAMILIARES Y DE MIS AMIGOS…VOLVERÉ…. LLORANDO ME ALEJE.

PD. ESTA HISTORIA, FANTASÍA CON REALIDAD LA ESCRIBÍ HACE ALGUNOS DÍAS…ANTES DE QUE PASARA LO DEL VOLCÁN FUEGO EN GUATEMALA. MUCHAS DE LAS ESCENAS QUE HEMOS VISTO ALLÁ EN GUATEMALA, LAS TENIA EN MI MENTE CUANDO DESAPARECIÓ MI VILLA.

Esta historia esta dividida en tres partes, continué leyendo aquí:

Parte 1: “Cuando desapareció la villa”

Parte 2: Pero….a todo chancho le llega su hora….