En Costa Rica, tenemos la suerte de vivir en un país que disolvió el ejército en forma permanente. El presupuesto se distribuyó para educación, vivienda popular y el cuido de los recursos naturales y el medio ambiente.
Los miembros costarricenses del Centro Amigos Cuáqueros para la Paz, la Comisión de Derechos Humanos (CODEHU), el Servicio para la Paz y la Justicia (SERPAJ), las mujeres de la Liga Internacional pro Paz y Libertad (WILPF), y la Red Costarricense de Solidaridad con Palestina, unimos nuestras voces para solicitar a quien corresponda, establecer negociaciones que garanticen la paz mundial.
Estamos muy consternados por la pérdida de vidas humanas en Ucrania y Rusia, la devastación de la infraestructura, la destrucción del medio ambiente y el sufrimiento que esto ha traído al mundo entero. La inseguridad, el terror, al igual que la escasez de alimentos y combustible no debe ser. Nos enfrentamos al terror del Reloj del Juicio Final, que se ha acercado más que nunca a la medianoche. Nos unimos al clamor de los pueblos, llamando a la paz, al respeto de la dignidad y los Derechos Humanos, alzando nuestras voces para denunciar el uso potencial de armas nucleares, armamento con uranio empobrecido, armas biológicas y químicas que se intensifican conforme escala la guerra.
Nuestros contemporáneos no merecen el sufrimiento a que nos someten las superpotencias, por lo que exigimos un cese al fuego, y la reducción de la escalada de violencia mediática y armada. De inmediato debe suspenderse la financiación de estas crueles acciones guerreras, que sólo les sirven a los fabricantes del aparato industrial militar. Todos los demás perdemos.
Invocamos las voces de la razón, la justicia y el amor por la humanidad y el globo terráqueo, al urgir un acuerdo de paz negociado sin condiciones previas.
Aplaudimos a los mediadores turcos que propusieron un plan de este tipo que en principio fuera aceptado por Ucrania y Rusia, pero luego boicoteada y hundida por el primer ministro Boris Johnson y el presidente Joe Biden.
Alentamos a todas las naciones que apoyen a los mediadores turcos que continúan trabajando por la paz que permita distribuir el territorio en asentamientos pacíficos. Otras naciones deberían hacerse a un lado y dejar de intervenir en estas negociaciones. Denunciamos el papel del complejo militar-industrial y de los magnates de los medios corporativos interesados en azuzar y justificar la guerra. Los hacemos responsables de la pérdida de más vidas inocentes.
Hacemos un llamado a toda persona de buena voluntad, las organizaciones de paz y justicia, los líderes religiosos y funcionarios gubernamentales en todos los niveles para apoyar la búsqueda de dicho acuerdo de paz para detener de inmediato los envíos de financiamiento, armas y municiones.



