Aunque la tenencia y portación ilícita de armas de fuego es un hecho castigado hasta con ocho años de cárcel en Costa Rica, las autoridades policiales están preocupadas por la situación que está presentándose en Sarapiquí.

En este cantón de la Región Norte, solo durante la semana pasada la Fuerza Pública sacó cuatro armas de fuego, de diferentes calibres, de las calles.

Esos decomisos los llevaron a cabo en el distrito de La Virgen, tanto a nacionales como extranjeros.

El primero de ellos lo realizaron en el barrio Pueblo Nuevo, donde las autoridades policiales interceptaron a un nicaragüense en condición migratoria irregular, quien dijo apellidarse Hurtado.

El nicaragüense trató de huir al notar la presencia de los oficiales, pero, los policías se lo impidieron y le decomisaron el revólver calibre 22 que portaba. 

En ese mismo barrio, los miembros del Grupo de Apoyo Operacional (GAO) capturaron a un motociclista de apellido Artavia. Este hombre arrojó una carabina a la vía pública cuando se topó con la patrulla.

Artavia posee antecedentes penales por portación ilegal de armas de fuego, confirmó el Ministerio de Seguridad Pública. 

Otro de los casos tuvo lugar en el centro de La Virgen, donde a un sujeto de apellido Oses, los policías le decomisaron un rifle calibre 22. 

Finalmente, durante un patrullaje en el barrio La Esperanza, en el mismo distrito de La Virgen, los oficiales encontraron un bolso con un revólver calibre 38. 

Los tres detenidos no contaban con permisos de portación de armas, por lo que fueron remitidos hasta la Fiscalía de Sarapiquí, donde serán procesados por el delito de portación ilegal de arma permitida.

En Costa Rica, la tenencia y portación de armas es castigada por el Código Penal con sanciones de hasta ocho años de cárcel.

El aumento de armas de fuego en manos de particulares en esta Zona Norte inquieta a los cuerpos de seguridad, pues temen que puedan ser usadas para cometer diferentes delitos, como asaltos, robos y hasta sicariato.

En Sarapiquí, las disputas por territorios para venta de drogas y la violencia ligada a este fenómeno social ha venido en aumento en los últimos meses.

Exit mobile version