Nicaragua se ha convertido en el principal país de refugio de los expresidentes de Centroamérica requeridos por la justicia de sus países.
El expresidente, Ricardo Martinelli, condenado a más de 10 años de prisión por lavado de dinero, fue el más reciente que solicitó asilo político en la embajada de Nicaragua en Panamá a inicios de febrero, alegando una supuesta persecución en su contra.
Pero, anteriormente dos exmandatarios salvadoreños solicitaron asilo político en Nicaragua: Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, ambos requeridos por sus países por actos de corrupción.
De hecho, el gobierno nicaragüense, adicionalmente, les otorgó la nacionalidad tanto a Funes como a Cerén, al igual que a sus familiares que están asilados en este país centroamericano, en medio de críticas de opositores.
Son vínculos entre corruptos, dice socióloga
Expertos consultados por la Voz de América coinciden en que hay factores que influyen en esto. Uno es la falta de democracia y otra la corrupción en Nicaragua, bajo el mando el presidente, Daniel Ortega, y su esposa, Rosario Murillo.
“La corrupción compromete a fuerzas políticas de distinto espectro, de la derecha y también de la izquierda”, dice al respecto la socióloga nicaragüense, María Teresa Blandón.
Blandón asegura que los gobiernos corruptos establecen relaciones pervertidas con las élites, oligarquías y grupos criminales, creando las condiciones para poder abrir las puertas a distintas formas de corrupción, de modo que considera que “abrirle las puertas a gente como Martinelli o Funes no es más que una evidencia de estas lógicas de alianzas basadas en la corrupción”.
“No en vano Nicaragua aparece en primeros lugares con percepción de corrupción, eso ha sido un sello del régimen Ortega-Murillo, eso tiene un impacto hacia dentro, las lealtades del régimen tienen precisamente su corrupción”, menciona Blandón.
Nicaragua ocupa el puesto 172 entre los países más corruptos del mundo, con una calificación de 17 de 100, según publicó a inicios de año Transparencia Internacional en su sitio web, ubicando a Nicaragua junto a países como Corea del Norte y Haití.
Transparencia Internacional coloca los índices de cero a 100, siendo los países con puntuación más cercana al cero los que tienen mayores índices de corrupción.
Pamela Ruiz, analista de Centroamérica en el Crisis Group, un centro de estudios que analiza la región, asegura que no es ningún secreto que Nicaragua es una dictadura, pero, también “una piedrita incómoda, en términos de política”.



