Por: Jesús Antonio Fernández Olmedo gerdestimed1234@gmail.com
La mayoría de las personas vive hoy atrapada en un encarcelamiento mental del que solo puede liberarse si decide quitarse las cadenas que ella misma se ha puesto.
Vivimos tensos, reprimidos, cohibidos en nuestros sentimientos y faltos de amor. Por eso, a veces se busca una salida desesperada cometiendo una locura que puede costar la vida, no solo a uno mismo, sino también a quienes lo rodean. Es el intento de escapar de la asfixia, de sentir algo diferente, aunque sea por un instante.
Pero la salida no está afuera: está en uno mismo. Hay que dejar atrás ese mundo prestado, de hipotecas, posesiones y relaciones vacías. Nada de eso tiene verdadero valor ni futuro. Cuando la vida acaba, nada material nos acompaña: ni casas, ni vehículos, ni dinero, ni siquiera las personas que creíamos “nuestras”.
Quizás este sea el momento de abrir los ojos ante la desilusión con el sistema económico y social. Si no lo haces, seguirás arrastrando amargura este año y los que vengan. La contradicción de vivir en un modelo que no te representa acabará haciéndose espacio dentro de ti.
Escucha, en cambio, esa voz interior —tu conciencia— que a veces te susurra cómo deberías aprender a vivir. La vida no está hecha para llenarla de cosas, de placeres ni de dinero, sino para respirar aire nuevo y compartir con otros.
Deja de atender al llamado de las marcas, rompe la rueda del consumismo. Vivir no es acumular objetos y luego desahogarte gritando por la prisión que tú mismo construiste. Muchos ya viven por inercia, pero siempre hay otra posibilidad: dejar que tu espíritu trace su propio camino, más allá de lo que ves y crees.
Porque lo que ves, sientes o piensas muchas veces no es realmente tuyo, sino algo impuesto por otros. Es momento de hacer una labor introspectiva, de pasar de la materia al espíritu. Puede parecer difícil, pero las obras verdaderamente grandes siempre lo son.
Dejarse llevar solo conduce a convertirse en una víctima, un esclavo de un sistema caduco.
Nada más. Muchas gracias, y feliz año 2026.



