En un video publicado por Telefides de la Iglesia Católica, se hizo un llamado a votar este 1 de febrero, recordando que Costa Rica enfrentará un momento decisivo que va mucho más allá de un simple trámite administrativo para elegir a quien ocupará la Presidencia de la República.
La televisora cita al consultor Elliot Coen, quien, como ciudadano preocupado, asegura que el costarricense “se mirará al espejo” para decidir si mantiene su identidad nacional o renuncia a su alma como nación, planteando así un dilema histórico en nuestro proceso electoral.
El pura vida está en riezgo
Según Coen, históricamente Costa Rica se ha distinguido como una excepción en la región al construir una identidad basada en la abolición del Ejército, la inversión en educación y una Caja Costarricense del Seguro Social robusta y solidaria.
El consultor resalta que nuestro país apostó por su talento y su belleza natural, exportando inteligencia y paz.
Sin embargo, la identidad del ser tico pende hoy de un hilo. Como estratega digital, Coen advierte que la ciudadanía está agotada de la confrontación constante, del ruido de la desinformación y de la destrucción reputacional. Ante esto, urge recuperar la tranquilidad y la paz mental, apostando por construir en lugar de destruir, al igual que una casa que merece ser reparada, no incendiada.
Llamado a la humildad y la reflexión
Coen señala que este momento exige humildad de los políticos tradicionales para reconocer que la elección anterior fue un castigo por la corrupción y la ineficiencia, aunque también recuerda la importancia de defender los aciertos históricos que han hecho de Costa Rica un país especial.
El mensaje busca evitar que el castigo por los desaciertos del pasado se convierta en el suicidio del futuro, o en el entierro de la identidad nacional, aquella que rechaza la normalización de la violencia verbal y los discursos de odio que se han vuelto cotidianos.
El voto como esperanza
Para Coen, la intención de voto de muchos costarricenses es una lista de deseos: restaurar la dignidad social, asegurar comedores escolares con sustento digno, ofrecer guarderías de calidad para madres trabajadoras y construir un entorno seguro donde los niños sueñen con ser científicos en un “Jurassic Park” de biodiversidad —como lo es Costa Rica— y no imiten la violencia de su entorno, que les arrebata la vida, en cuerpo o en espíritu.
En este contexto, el dilema central del elector se define entre continuar con el enojo o recuperar el espíritu “pura vida”, alegre, respetuoso y soñador que ha caracterizado a nuestra identidad nacional.
Un país que proteja con justicia
Los estudios del consultor refuerzan la idea de que los ticos desean un Estado que proteja con justicia e inteligencia, no que asuste con autoritarismo. Finalmente, el mensaje hace un llamado para poner fin a la polarización política heredada de décadas pasadas y exhorta a votar por quien pueda devolver la paz y hacer de Costa Rica una tierra nuevamente gentil, donde vivan el trabajo y la armonía.



