Han pasado doce años de esta entrevista del periodista, Gerardo Quesada, con monseñor Eladio Sancho, cuando tenía 96 años y la mayor parte de su fortuna la dedicó a un fondo para los pobres, que depositó en la Cooperativa sancarleña COOCIQUE R.L y cuyo fin exclusivo era ayudar a los más necesitados de la Zona Norte.
Con el objetivo de recuperar la memoria histórica de este cantón, compartimos esta entrevista tal y como se realizó hace 12 años.
Sobre este tema hemos solicitado información a monseñor José Manuel Garita, obispo de la Diócesis de Quesada, sobre el impacto que ha tenido y si se conserva el fondo, tal como fue la promesa de monseñor Sancho.
PADRE SANCHO DEJÓ TODOS SUS BIENES A LOS POBRES
Monseñor Eladio Sancho Cambronero pidió publicar en San Carlos Al Día su testamento. Recursos superan ¢600 millones.
Con 96 años de edad, monseñor Eladio Sancho Cambronero, más conocido como el Padre Sancho, dio a conocer su testamento, donde indica con detalle que todos sus bienes se los deja a los pobres de la Diócesis de Ciudad Quesada.
El padre Sancho concedió a San Carlos al Día el derecho de publicar los detalles de su testamento, donde se revela que posee ¢604 millones, que le debe la Conferencia Episcopal por concepto de compra de deuda, más fondos propios en dólares y colones depositados en Coocique R.L, cuyo monto no se especifica y un lote ubicado en Boca de Arenal.
Monseñor pide que todos estos dineros se destinen a la creación de una entidad llamada “El Fondo de los Pobres, Padre Sancho”, entidad que no tendrá personería jurídica, civil ni canónica. Su objetivo es que produzca réditos o ingresos que se usarán, únicamente, para ayudar a los que menos tienen y a los niños desamparados de los pueblos de la diócesis.
El Padre Eladio Sancho Cambronero pide en su testamento que el dinero que deja a los pobres y niños desamparados de la Diócesis, sea administrado por personas con honradez e integridad moral.
El padre Sancho pide que se le dé ¢6 millones a su hermano Humberto Sancho Cambronero, de 100 años de edad, pero esto, si él, (el obispo emérito), muere primero, pero, si su hermano Humberto fallece antes que él, la donación quedará sin efecto.
También, el obispo solicita que se le entregue ¢40 millones a la Posada de Belén, obra creada por él, asimismo, nombra como albacea al obispo de la Diócesis de Ciudad Quesada que esté ejerciendo una vez que él muera.
El Padre detalla que el “Fondo de los Pobres, Padre Sancho” podrá constituirse en personería jurídica de derecho canónico, si así lo consideran las autoridad eclesiástica, “pero tal constitución no podrá darse antes de pasados 25 años de mi fallecimiento”, ordena el obispo.
Hoy, los fondos del Padre Sancho, cuyo monto no se especifica están depositados a nombre de la Cooperativa Coocique R.L, tanto en colones como dólares, al cuido de la funcionaria Adriana Ponce de León; al momento de fallecer el Padre Sancho, los dineros pasarán a la orden de Temporalidades de la Iglesia Católica de la Diócesis de Ciudad Quesada.
“También, se agregan al capital inicial todos aquellos saldos pendientes de pago que la Conferencia Episcopal Nacional le debe al Padre Sancho por la compra de la deuda, que aparece en el documento del fideicomiso Belén-Jacó, del 02 de junio de 2003, cuyo fiduciario es el Grupo Sama, por la suma de $754.940, más los intereses del ocho por ciento anual sobre el principal al 26 de setiembre de 2009. El saldo principal pendiente de pago es de $211,136.
El monto de intereses de junio de 2003 al 26 de setiembre 2009 es de ¢184 039, lo que arroja un total de pago de $395,470.
Detalla el Padre Sancho: “Si dichos saldos fueran pagados estando yo en vida, los mismos serán depositados por mí y se agregarán a las sumas invertidas en Coocique. Si para el momento de pago ya hubiere yo fallecido, la Conferencia Episcopal queda en virtud de este testamento instruida y moralmente obligada a hacer el depósito en Coocique para que sirva a los propósitos aquí establecidos”, deja dicho Monseñor.
El Padre Sancho también pide que se agregue al fondo, el precio de la venta del lote inscrito por él a nombre de la Diócesis de Ciudad Quesada y que está ubicado en Boca de Arenal de Cutris. “Dicho lote deberá ser vendido por Temporalidades, a la mayor brevedad posible y los fondos liquidados deberán depositarse al fondo de la cuenta de Coocique”, detalla el obispo.
Capital perpetuo
Según se desprende del testamento, el capital acumulado del Fondo es para hacer un capital permanente y perpetuo, y se dispondrá de la renta anual que dicho capital produzca para la distribución de acuerdo a lo que aquí se estipula y sólo en casos excepcionales y por motivos de extrema necesidad, se tomarán fondos del principal en pequeñas sumas, que no podrán sobrepasar nunca un cinco por ciento del capital total existente en ese momento.
“A mi fallecimiento el señor obispo de Ciudad Quesada y apoderado de Temporalidades, nombrará la Junta Administrativa del fondo de acuerdo a lo siguiente: se compondrá de dos sacerdotes de probada integridad moral y espiritual y tres seglares, cuyos valores éticos y su labor a favor de los pobres sean evidentes y sólidos.
Según detalla el testamento la ayuda a los pobres y los niños abandonados debe realizarse en forma organizada y bajo la supervisión de la Junta Administrativa. Las ayudas individuales, sólo se harán en casos calificados.
Para las ayudas se tomará, n los fondos producidos como renta capital, invertidos en Coocique R.L. o en otros bancos del Estado, salvo casos muy calificados, el principal no deberá ser utilizado para obras de beneficencia.
En el testamento Monseñor indica que la Junta podrá dar hasta ¢40 millones a la Posada de Belén, obra creada por el Padre. Dicho dinero será para el mantenimiento y el fortalecimiento de dicha institución de beneficencia. La Junta decidirá si le pagará el dinero, ya sea en mensualidades, en un solo pago o como mejor convenga.
Según el obispo, su testamento fue escrito de acuerdo a las enseñanzas del evangelio con respecto a la ayuda a los pobres y bajo el criterio de la norma moral de la Iglesia Católica, de que la voluntad del donante es sagrada y por ello, nadie podrá alterar estas disposiciones ni usar los fondos aquí descritos para fines distintos de los que ha establecido.