Panamá eligió el domingo a su nuevo presidente, José Raúl Mulino, un exministro de 64 años, con el 34 % de los votos, en medio de una polémica por la inhabilitación del Tribunal Electoral a Ricardo Martinelli, un exmandatario que aparecía como el favorito en las encuestas y que había sido condenado a 10 años de prisión por blanqueo de capitales.
Pese a la condena, Martinelli no ha enfrentado la justicia, ya que se encuentra asilado en la embajada de Nicaragua en Panamá desde el 7 de febrero, generando malestar en el gobierno saliente del presidente, Laurentino Cortizo, quien ha protestado a Managua por considerar que es una interferencia “en la política nacional”.
Ante esta situación, ¿cómo queda la situación de Martinelli luego de la victoria de su aliado Mulino?
Los expertos consideran que el presidente electo, quien tomará el poder el próximo 1 de julio, va a tener que resolver qué hacer con Martinelli lo antes posible, sobre todo si quiere mejorar la imagen de Panamá, donde la corrupción se ha convertido en un problema que se cierne sobre su economía.
En marzo, la agencia de crédito Fitch rebajó la calificación de Panamá a la categoría de “basura”, alegando “problemas fiscales y de gobernanza” tras la decisión de cerrar la mayor mina del país el año pasado por presiones de grandes manifestaciones pupulares.
Frente a ello, coinciden los expertos, el gobierno panameño tendrá que mantener sus lazos con aliados históricos, como Estados Unidos, y eso pasaría por un buen manejo de su política exterior.
Daniel Zovatto, experto del Wilson Center, dijo que el tema de Martinelli va a ser complejo de manejar con Washington porque Martinelli ha estado preso en Estados Unidos, así como sus hijos.
“Martinelli ha sido declarado persona significativamente corrupta por el Departamento de Estado”, dijo Zovatto.
Mulino dijo el domingo, tras ser proclamado ganador de los comicios, que pondría fin a lo que denominó “persecución política” y reiteró su apoyo a Martinelli, sin embargo, no se refirió a ninguna acción en concreto con él.
Fuente www.vozdeamerica.com



