La Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep) recibió con satisfacción una reciente resolución en Estados Unidos que elimina los aranceles aplicados a varios productos costarricenses. La decisión, considerada clave de cara a 2026, devuelve las condiciones comerciales al marco del tratado de libre comercio CAFTA-DR entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos.
El gremio reconoció el trabajo técnico y diplomático del Ministerio de Comercio Exterior (Comex) y la Promotora del Comercio Exterior (Procomer) por haber logrado el resultado, que restablece certidumbre para los exportadores.
No obstante, Canapep advirtió que el principal reto del sector no proviene hoy del mercado internacional, sino del entorno interno, especialmente por la apreciación del colón frente al dólar.
“El otro desafío que ahora nos queda es el tipo de cambio”, señaló Abel Chaves, presidente de la junta directiva de Canapep, al explicar que la fortaleza del colón reduce los ingresos de los exportadores al convertir sus ventas en dólares, mientras los costos locales permanecen en colones.
Costos internos y competitividad en riesgo
Según Chaves, el tipo de cambio actual ha comenzado a afectar la viabilidad de muchas operaciones agrícolas dirigidas al mercado exterior. Además, insistió en que el impacto trasciende al sector exportador y puede reflejarse en la recaudación fiscal y el empleo nacional.
El dirigente también alertó sobre un rezago acumulado en infraestructura, que está comenzando a reflejarse en la productividad y competitividad del país. Los congestionamientos viales, el deterioro de las rutas y los cuellos de botella logísticos —dijo— ya no son simples incomodidades, sino obstáculos reales para la operación de empresas y trabajadores.
“Los traslados más largos reducen horas productivas, elevan los costos de transporte y encarecen bienes y servicios. Esa dinámica repercute en la competitividad y también en el empleo”, advirtió.
Infraestructura y logística: un punto crítico
Canapep subrayó que la situación no solo afecta a los exportadores, sino también al turismo. Los tiempos de traslado impredecibles impactan la experiencia de los visitantes y aumentan los costos de operación de hoteles, transportistas y operadores turísticos.
En materia logística, el gremio señaló un riesgo adicional: la alta dependencia de una sola vía hacia la provincia de Limón, por donde sale la mayor parte de las exportaciones nacionales. Cualquier cierre o evento climático en esa ruta puede detener el flujo comercial.
Por ello, el sector pide una inversión sostenida en infraestructura, vías alternas hacia los puertos y mejoras en terminales marítimas y aeroportuarias.
Llamado a diálogo sobre política económica
Chaves sostuvo que la política económica debe buscar un equilibrio entre la estabilidad monetaria y la competitividad productiva. Sin ajustes o análisis integrales del contexto, advirtió, los avances en comercio exterior podrían verse limitados por factores internos.
“El daño se lo está haciendo directamente a todo el país”, indicó, al advertir que la pérdida de dinamismo en la producción podría terminar afectando los ingresos fiscales.
Para Canapep, la solución no pasa por el endeudamiento, sino por fortalecer la base productiva mediante más exportaciones, inversiones y empleo formal. El gremio pidió abrir un diálogo técnico entre las autoridades económicas y los sectores exportadores para analizar el impacto del tipo de cambio en la inversión, el empleo y los encadenamientos productivos.
La organización reiteró su disposición de aportar información técnica al debate, con el fin de proteger la sostenibilidad económica y el crecimiento del país.



