La Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA) denuncia en un comunicado de prensa que lamenta profundamente la difícil situación que enfrentan los productores de arroz costarricenses.

Según explican, desde hace varios meses nuestros productores de arroz viven entre la incertidumbre y la desesperación al ver como tienen que enfrentar el día a día entre gastos, facturas y precios de venta sumamente bajos.

Señalan que, la puesta en marcha de la denominada Ruta del Arroz ha ocasionado reprochables repercusiones negativas en los arroceros nacionales, sobre todo en los productores más pequeños, quienes de no recibir ayuda están siendo condenados a la desaparición y a la ruina.

«Se le aseguró al país que dicha Ruta traería beneficios para los consumidores, pues los precios disminuirían, situación que no ha ocurrido hasta el momento lo cual se puede demostrar con los números que elabora y brinda el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), cuando se señala que el precio del arroz tuvo un incremento interanual de +4,20%, es decir, que no bajó de precio para el consumidor», dijo Rigoberto Vega, presidente de la CNAA.

Vega Arias también afirma:

“Estamos seguros de que no existe la intención de arruinar y condenar a la pobreza a los pequeños productores de arroz, pero en vista de que en la práctica eso está ocurriendo, nos solidarizamos con dichos productores y hacemos un llamado a las autoridades del Gobierno para que junto con el sector arrocero dialoguen y diseñen soluciones a este triste y serio problema. La CNAA estará a la orden para ayudar a que no desaparezcan nuestros arroceros. Debemos evitar este despropósito”.

Costa Rica: Gobierno tiene a productores de arroz entre la incertidumbre y la desesperación

De acuerdo con Óscar Arias, vicepresidente de la CNAA, debe darse un serio replanteamiento de la denominada Ruta del Arroz, para evitar que se arruinen nuestros productores, que es lo que está ocurriendo.

«La seguridad alimentaria y miles de empleos están en juego», sostiene este gremio.

El sector arrocero costarricense es el encargado de sembrar el 40% del grano que se consume en el país, lo cual a la vez genera alrededor de 33.200 empleos directos e indirectos. De no mejorar la situación, se teme que se ocasionen despidos de forma masiva y que desaparezcan los productores de arroz, agravando aún más la situación país que se enfrenta en temas de la tasa de desempleo.

«No queremos una Canasta Básica importada ni la destrucción del sistema productivo nacional. Con ello sólo ganarán los importadores e intermediarios, no el consumidor, y se destruirán muchísimos empleos rurales con un alto costo socioeconómico para el país», mencionó, por su parte, Ivannia Quesada.

Desde la Cámara reiteran que la existencia y preservación de los pequeños productores agropecuarios como base fundamental de nuestro sistema productivo nacional, es garantía de contar con microempresarios, encadenamientos y democratización a la hora de repartir la riqueza.

Destruir la base productiva nacional tiene altísimos costos en lo económico y social y pone en riesgo la paz social rural.

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