Por Welmer Ramos González
27 de julio de 2025
La salida de algunas empresas extranjeras de un país es un fenómeno que debe analizarse con profundidad, sin caer en alarmismos ni simplificaciones. ¿Es normal que esto ocurra? La respuesta es sí, pero también es fundamental entender las razones detrás de cada caso y el entorno en el que se producen estas decisiones.
La inversión, nacional o extranjera, es vital para el crecimiento económico y la generación de empleo. Aunque es preferible cuando se da en el régimen definitivo y con capital local, las empresas transnacionales también juegan un papel clave. Estas compañías evalúan constantemente dónde instalar o mantener sus operaciones, considerando una serie de factores como:
- Estabilidad política y macroeconómica
- Independencia del poder judicial frente al político
- Disponibilidad de talento humano capacitado
- Seguridad interna
- Poder adquisitivo del mercado
- Infraestructura de calidad
- Conectividad con mercados internacionales
- Condiciones logísticas
- Y, en menor medida, el régimen fiscal
Es un error asumir que los impuestos son la principal causa para la salida de empresas. Basta observar que muchas compañías continúan invirtiendo en la Unión Europea, a pesar de sus altos niveles impositivos, porque encuentran estabilidad, seguridad y eficiencia.
En los casos recientes de Intel y Qorvo, ambas operan bajo el régimen de zona franca, exentas de impuestos. Por tanto, la fiscalidad no es el motivo de fondo. Más bien, hay un elemento crítico que sí afecta su competitividad: la logística.
Costa Rica enfrenta serios problemas en este campo. La saturación de puertos como Caldera, donde un barco puede esperar hasta un mes para atracar, dispara los costos y pone en riesgo la rentabilidad de las operaciones. A eso se suman los elevados gastos de nacionalización de mercancías, todo lo cual impacta negativamente la cadena de suministros.
Para empresas que dependen de una integración eficiente a cadenas de producción globales, estas demoras representan un obstáculo enorme. Si un gerente no puede garantizar entregas puntuales en una red mundial, eso compromete la operación global de la marca.
Además, el contexto internacional también influye. La inestabilidad política y comercial tras la pandemia ha llevado a las empresas a replantear sus procesos y ubicación geográfica para reducir riesgos, no solo logísticos, sino también arancelarios y geopolíticos. En este entorno, las decisiones gubernamentales —como afiliarse claramente a ciertos bloques geopolíticos— pueden tener consecuencias empresariales importantes.
Que algunas empresas se vayan es normal. Lo verdaderamente relevante es que la inversión neta crezca año con año, que el empleo aumente y que la riqueza se distribuya de forma justa entre trabajadores, gobierno y sectores productivos.
En cuanto al tipo de cambio, su impacto en estas decisiones es mínimo, ya que las compañías en zona franca están prácticamente dolarizadas y no requieren trasladar grandes sumas a colones o viceversa.
Vale recordar que en 2014 Intel también recortó operaciones en Costa Rica, despidiendo a cerca de 1.500 personas. Sin embargo, dos meses después el 98% de esos profesionales ya estaban reubicados en otras empresas, gracias a su alta calificación. Años después, Intel volvió a invertir y manufacturar en el país.
Hoy, aún no hay certeza absoluta sobre las razones específicas detrás de la decisión de Intel y Qorvo de cerrar parte de sus operaciones. Pero es razonable asumir que factores como los mencionados han influido.
Frente a este escenario, el gobierno debe actuar con rapidez para reubicar a las personas afectadas, fortalecer los sectores productivos y generar condiciones que dinamicen la economía nacional, con una visión estratégica de largo plazo.



