¿Por qué funcionarios del actual Gobierno no quieren pagar la deuda del Gobierno a la CCSS? Parecería que para dañar su funcionamiento y prestigio. Y, después, proponer la privatización paulatina de sus servicios. Lo que está en juego son, ni más ni menos, que 3, 710 millones de dólares (5.3% del PIB), nuestro rubro nacional en salud pública. (Ver: Presupuesto Nacional; Informe del Estado de la Nación, 2024; Banco Mundial 2024).
Costa Rica es un país que invierte mucho en salud y eso está muy bien. Eso nos distinguió del resto de América Latina. Nos hizo más democráticos. Es una suma que nosotros, los costarricenses, sufragamos con la contribución parafiscal de las cuotas obrero/patronales. Eso se llama solidaridad social. Se llama democracia. Ello permite que cualquier costarricense, incluso el de la condición económica más marginada, pueda garantizarse el derecho a la salud. La gente con más recursos financian, alícuotamente, a los más pobres.
La redistribución y la solidaridad es parte de la democracia moderna.
Esos 3,710 millones de dólares (o una buena parte de ellos) es lo que persiguen algunos políticos, aparentemente haciéndole el juego a hospitales privados. Hay dos estrategias posibles. La primera, eliminando la cotización obligatoria a la CCSS y abriendo el abanico a los seguros privados. Ya sucedió en el Chile post Pinochet, y supuso la quiebra de la seguridad social pública. La segunda estrategia es empezar, paulatinamente, a tercerizar todo el modelo y que esa enorme suma de dinero sea recibida directamente por hospitales privados.
Se empezó con los Ebais. Después anunciaron las listas de espera. Al final, vendrá todo: la atención primaria en su conjunto; las operaciones, el uso de quirófanos, las quimios y equipos complejos, etc.
¿Por qué no quieren construir el Hospital de Cartago, por ejemplo? ¿O la negativa a modernizar el Blanco Cervantes, un hospital geriátrico ejemplo en América Latina? Es la excusa perfecta. Al dañar esos hospitales, al dañar la imagen de la CCSS, justifican la privatización de todo el modelo.
Veamos números concretos.
¿Cuál sería el daño a la población? Hicimos un ejercicio, con la ayuda de 2 médicos expertos, calculando algunas intervenciones. Lo que costaría una operación en 3 hospitales privados si un costarricense no tuviese la CCSS.
- OPERACIÓN DE CORAZÓN ABIERTO Hospitales privados—25 millones de colones.
- REEMPLAZO DE CADERA–Hospitales privados – 15 millones de colones.
- CANCER DE HIGADO (QUIMIOEMBOLIZACION TRANS-ARTERIAL)- Hospitales privados- 6 millones de colones.
- CANCER DE SENO- EXTIRPACIÓN Y QUIMIO TERAPIA PLAZO MEDIO- Hospitales privados- Hospitales privados- 8 millones a 15 millones.
- PROSTATA- Hospitales privados- 5 millones de colones.
- CESÁREA—Hospitales privados- 1,2 millones de colones.
- CATARATAS—Hospitales privados—1.5 millones de colones por ojo.—
Las cifras hablan por sí solas. Muchísimos compatriotas simplemente no podrían pagar la suma de la medicina privada, si privatizamos el modelo. Como sucede en muchos lugares del mundo, incluso en los EEUU, si no hay seguro privado de por medio, quedan sujetos a las enfermedades y a la muerte en el descampado.
A esas montos de las cirugías en los hospitales privados deberán sumarse los días de internamientos y los insumos hospitalarios y quirúrgicos. Tengo un amigo que tuvo que llevar de emergencia a su esposa un 27 de diciembre a un conocido hospital privado por una simple apendicitis. Entre cirugía, 3 noches de cama e insumos, la broma le salió en US$ 19,000 dólares.
La CCSS está catalogada como la #30 entre 163 servicios de la salud del mundo por Statistics y el Banco Mundial. Y la #1 de América Latina por la OMS. Si dejamos que esto suceda, sería retroceder casi 80 años en nuestra historia. La salud pública fue parte de las grandes reformas sociales de la década de 1940 en Costa Rica.
Eso nos hizo avanzar a los niveles de Bélgica, Francia, Inglaterra, los países escandinavos; los países más desarrollados del planeta. Con la excepción de los EEUU, todos los países capitalistas del planeta, los más ricos, afiliados a la OCDE, con una sociedad de mercado tienen una robusta medicina pública, gratuita y universal. Pregúntenle a un francés, a un inglés, a un noruego, a un japonés.
Pero aquí hay políticos (y empresarios de la salud) que quieren destrozar un modelo ejemplar. Quieren destrozar lo que la Humanidad construyó en el siglo XX. Y devolvernos al siglo XIX. O más atrás aún, a las épocas del Medioevo y la Inquisición.
El autor de este artículo de opinión es abogado, académico y consultor internacional.
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