Pero….a todo chancho le llega su hora….

Por Alexander Bonilla Duran.

Hará algunos años, cuando yo andaba por mis 20 primaveras, regrese a mi Villa querida, a pasar unas vacaciones donde mis abuelos. Recién había pasado la tragedia del ahora Volcán Arenal, que dejo devastación y muerte. Aun se hablaba de ello.

Alguna gente empezó a hablar de que estaba temblando mucho cerca del Platanar, que habían visto saliendo humo, como si se tratara de algunas fumarolas, y que se escuchaban retumbos en las profundidades de la montaña. Hasta no falto quienes decían que observaron platillos voladores, OVNIS, en los alrededores del Cerro. La noticia voló entre los vecinos y los noticieros locales, San Carlos al Día, la Radio Cima… Pero aun así, los geólogos ni los de la Defensa Civil se preocuparon por poner algún puesto de observación que calmara las preocupaciones de los vecinos y los de la Villa. Nadie hizo ni volvió a decir nada.

Y sucedió una madrugada de esos días. Los perros de Bonilla y Marion comenzaron a ladrar fuertemente. Me despertaron. Me levante a echarme una orinada en el patio y….mire hacia el Platanar. Era una noche clara de luna. Lo que observe me dejo atónito, con la boca abierta. Una llamarada rojiza y una nube se levantaban del Platanar. De inmediato llame a mi abuelo y Marion, hice un escándalo, que hasta los vecinos Murillo se despertaron. Todos quedamos estupefactos ante semejante espectáculo. De pronto empezaron a sonar sirenas, y escuchamos ambulancias subir.

No pudimos dormir. Al otro día temprano los noticieros radiales daban cuenta de los sucesos. No se sabía nada de víctimas. Las autoridades se organizaban, y comunicaban con autoridades gubernamentales, vía radio, sobre la emergencia que se vivía en la Villa.
Exploto el cerro Platanar, se repetía el fenómeno del Cerro Arenal.

Ese día no hubo más explosiones, pero se hablaba de evacuar poblados más cercanos, en especial zona de Gamonales y San Martin. También se pedía a los del Centro de la Villa que se prepararan. Se estaba habilitando un sitio alto en el sector del Cedral. Algunos alistaron maritates y salieron de la Villa, por supuesto muchos no creyeron que la cosa pasara a más

No se sabía de la gente de las cercanías del Platanar, por donde se miro había bajado una colada de lava. Aún no había noticias de los socorristas que ingresaron a la zona. Pero se presumía lo peor.

Y de pronto, en horas de la tarde, de nuevo rugió el coloso y vomitó fuego. Fue algo grande, tremendo y socolloneo la toda la Villa. Ahora si la gente se asustó. Comenzaron a verse caravanas de vehículos, camiones, chapulines, motos, que iban hacia los refugios en Cedral.

La lava corría veloz y vertiginosa. Ya había llegado al sector del Estadio y San Martin, arrasando con todo a su paso, Los que pudieron huir se salvaron. Construcciones, animales y vegetación, quedo achicharronada. Y detrás venían las nubes ardientes que envolvían tenebrosamente la zona.

Ahora en la noche, las piedras incandescentes estaban cayendo en la Villa. Una de las estructuras afectadas fue la iglesia. La noche se convirtió en un juego de pólvora, La gente huía despavorida con lo primero que pudieron cargar. Prácticamente en la madrugada la Villa quedo desierta. Solo autoridades de socorro y algunos valientes se quedaron por ahí protegiendo sus propiedades.

Esta historia esta dividida en tres partes, continué leyendo aquí:

Parte 1: “Cuando desapareció la villa”

Parte 3: “Una aparente calma”