El fuerte aumento de las temperaturas en todo el mundo sigue poniendo en peligro la seguridad de los trabajadores y afecta a las comunidades con “menor capacidad de adaptación”, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los datos de la Organización Meteorológica Mundial de la ONU revelan que el mes de julio ha sido el más caluroso jamás registrado.

Las olas de calor no sólo amenazan el medio ambiente, sino que crean obstáculos adicionales para las naciones que están intentando alcanzar un crecimiento económico sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo digno para todos, metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 8, según el economista de la OIT, Nicolás Maître.

Esta situación pone en peligro la seguridad y la salud de los trabajadores al aumentar el riesgo de lesiones y enfermedades relacionadas con el calor. Foto ONU.

¿Qué es el calor térmico?

Noticias ONU: ¿Cómo se define el estrés térmico en el trabajo, conocido también como estrés térmico ocupacional?

Nicolás Maître: El estrés térmico ocupacional describe una situación en la que es demasiado duro trabajar, o al menos a una intensidad normal. No sólo depende de la temperatura, sino también de la humedad y la radiación solar. Pone en peligro la seguridad y la salud de los trabajadores al aumentar el riesgo de lesiones y enfermedades relacionadas con el calor.

Noticias ONU¿A qué temperatura empieza a producirse el estrés térmico?

Nicolás Maître: Las estimaciones muestran que la productividad laboral se ralentiza a temperaturas superiores a los 24 o 26 grados Celsius. A los 33 o 34° centígrados , el rendimiento de los trabajadores puede disminuir hasta un 50% en trabajos físicamente exigentes. Puede ocurrir bajo la sombra, e incluso en el interior de algunas fábricas. Si la fábrica no tiene aire acondicionado y los trabajadores deben manejar maquinaria pesada o llevar ropa de protección, también puede producirse en estos contextos.

En términos generales, la agricultura y la construcción son los sectores más afectados.

La OIT estima que, a nivel mundial, la productividad disminuye debido a los efectos del cambio climático y que la agricultura es responsable del 60% de esta pérdida. Pero el estrés térmico puede producirse en todos los trabajos físicamente exigentes que requieren que los empleados trabajen directamente bajo el sol, durante largas horas o con ropa protectora.

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