Frente a la escasa oferta laboral que enfrenta Puntarenas y con el propósito de abrir oportunidades de trabajo a las personas vinculadas al sector pesquero en esta provincia, un grupo de mujeres incursiona en la producción de cuero de pescado para la fabricación de artículos de moda como calzado, ropa y accesorios.
La iniciativa, promovida por Fundación MarViva, utiliza la piel de pescado que antes era considerada como desecho, para transformarla en una materia prima resistente, duradera y de excelente calidad.
Como parte del proceso, 59 personas vinculadas al sector pesquero, en su mayoría mujeres, recibieron una capacitación en temas de producción, mercadeo y tareas administrativas.
Además, el proyecto cuenta con el capital semilla como el primer impulso en la consolidación de esta actividad, así como el acompañamiento por al menos tres años.
“Esta es una alternativa productiva que se alinea a las habilidades que ya poseen las personas asociadas al sector pesquero, además de aprovecharse un material que, hasta el día de hoy, se desechaba. Más allá de la generación de empleo, necesitamos condiciones justas para las personas de Puntarenas, en que reciban pago por encima de lo estipulado por ley y según el tiempo invertido”, dijo Cristina Sánchez, Gerente de Ciencias de MarViva y coordinadora del proyecto.
Islita, Fray Casiano, Bella Vista, Costa de Pájaros y Barrio El Carmen son las comunidades beneficiadas con esta iniciativa, siendo la última la que aloja la primera curtiembre, mientras se trabaja en la apertura de las demás sedes.
Urgen alternativas para la provincia de Puntarenas
Puntarenas pertenece a la región Pacífico Central, que según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el 34,7 % de la población vive en condiciones de pobreza (INEC, 2020).
El desempleo alcanza una cifra del 14,3 %, notablemente mayor que el promedio nacional del 11,3 % (Encuesta Continua de Empleo 1Q2019, INEC).
El índice de progreso social aplicado en cuatro distritos de Puntarenas (El Roble, Puntarenas, Barranca, y Chacarita) muestra que la población asociada a la pesca posee indicadores, como seguridad personal, acceso a conocimientos básicos y acceso a educación superior en escalas menores que la de sus vecinos no pescadores.
Ante esta realidad, un 59% de pescadores y pescadoras indica que no desea seguir vinculado a esta actividad, mientras que el 80% manifiesta que no desean que sus hijos se dediquen a la pesca.