El ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, reconoció públicamente que la extracción ilegal de oro en Crucitas, zona fronteriza de San Carlos, está en manos de grupos del crimen organizado que operan de manera semiindustrial.
En un mensaje dirigido a la ciudadanía, Zamora afirmó que ya no se trata únicamente de “coligalleros artesanales”, sino de estructuras criminales consolidadas que controlan la zona. Incluso mencionó que recientemente dos personas murieron dentro de un túnel de 30 metros utilizado para llegar a una veta principal de oro.
Gobierno culpa a diputados y pide aprobar minería legal
El jerarca de Seguridad responsabilizó a la Asamblea Legislativa de no aprobar el proyecto de ley que permitiría la explotación de oro a cielo abierto bajo regulación estatal. Según Zamora, la falta de acción de los diputados ha impedido “poner orden en el desorden” que vive Crucitas desde hace años.
No obstante, críticos señalan que la seguridad en la frontera norte corresponde al Poder Ejecutivo, y que el gobierno no ha dado una respuesta efectiva para recuperar el control de la zona.
El Concejo Municipal de San Carlos pidió al presidente Rodrigo Chaves declarar emergencia nacional en Crucitas, con el fin de destinar recursos a seguridad e infraestructura. Sin embargo, el mandatario desestimó la solicitud y, en su habitual conferencia de los miércoles, aseguró que no es posible emitir esa declaratoria.
Dichas declaraciones fueron refutadas por el diputado Gilberto Campos, quien recordó que la Ley de Emergencias sí permite al presidente hacerlo mediante decreto.
Acusaciones contra Venezuela y críticas a la gestión
Durante su mensaje, Zamora afirmó que no se descarta la presencia del llamado “Narco Gobierno venezolano” por edio del Cartel de los Soles en la zona, aunque no presentó pruebas que respalden esta acusación.
Algunos regidores sancarleños, que prefirieron mantenerse en el anonimato por temor a represalias, calificaron estas declaraciones como “cortinas de humo” para desviar la atención de la grave crisis de seguridad y el desastre ambiental que vive Crucitas.



