María Salud Ramírez Caballero fue rebautizada por el colectivo de su pueblo en Michoacán, México, como “Mamá Coco” en 2017, al estrenarse la película de Disney-Pixar que retrataba a la anciana, en quien la productora habría basado los rasgos del personaje para la cinta animada sobre el Día de los muertos.
La centenaria mujer, que en su larga vida se dedicó a la alfarería, falleció este domingo en su pueblo natal, donde vivió más de un siglo y adonde los productores de la cinta llegaron en la etapa de preproducción para investigar sobre la importante festividad arraigada en la cultura mexicana.
Los productores visitaron varias localidades de México y pasaron tiempo con familias mexicanas, una de estas fue la familia de María Salud. La fotografiaron en la plaza del pueblo y después apareció en la cinta el personaje de la abuela, que sirve de hilo conductor al viaje del menor del clan familiar -Miguel- y su perro al mundo de los muertos para conocer a su bisabuelo.
Los vecinos del pueblo no tardaron en identificarla y la noticia corrió como fuego en pólvora. Aunque la productora transnacional se negó a reconocer que había basado su personaje en la anciana, nacida en septiembre de 1913, los familiares siguieron peleando por el reconocimiento sin lograrlo.
Los productores apenas concedieron que en su momento que “recorrieron diversos Estados de México” para documentar las tradiciones mexicanas y en particular el festivo de Día de los Muertos, tema del filme.
Solidaridad a celebridad
No obstante, la celebridad le alcanzó igual. A falta de lograr el apoyo económico de la productora, el pueblo mismo la honró y la anciana pasó a ser un personaje público; los turistas llegaban al poblado para conocerla y hacerse fotos con ella, los afiches del film servían de fondo para las imágenes que corrían a raudales por las redes sociales.
La noticia de su fallecimiento ha tocado los hilos institucionales de Michoacán, el secretario de Turismo, Roberto Monroy, lamentó la partida de la centenaria, que deja una estirpe de descendientes, que se extiende hasta tataranietos.
María Salud, según la memoria familiar, se casó en su juventud y tuvo tres hijos. Junto a su esposo, se dedicó a la alfarería como oficio que heredaron a sus inmediatos, con lo que sacaron adelante el clan.



