El Salvador está en alerta máxima debido a las intensas lluvias que afectan al país desde la semana pasada y que dejan, hasta ahora, once personas fallecidas, pueblos incomunicados y cerca de 800 familias evacuadas a albergues temporales, como consecuencia de la emergencia.
Según el Sistema Nacional de Protección Civil, la mayoría de las familias afectadas habitan en viviendas construidas con láminas de zinc, madera o bahareque, ubicadas en áreas vulnerables a derrumbes e inundaciones.
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Pequeños productores agrícolas en la zona próxima al río Paz, fronterizo con Guatemala, y en el sector del río Goascorán, fronterizo con Honduras, reportaron daños en los cultivos por las inundaciones.
La Vicecanciller, Adriana Mira, dijo que ya han activado los mecanismos para gestionar cooperación humanitaria internacional para los damnificados.
“Agradecer a los socios cooperantes que, inclusive, antes de nosotros hacer las solicitudes puntuales de cooperación internacional, se han estado comunicando con nosotros, viendo como nos pueden apoyar”, indicó la diplomática.
Además de la evaluación de daños y atención a la población en los albergues, El Salvador también activó equipos de personal de saneamiento para prevenir que luego de las inundaciones proliferen los criaderos de zancudos y casos de dengue en el pulgarcito de América.
Fuente http://vozdeamerica.com



