Los diputados, con 42 votos a favor y solo 7 en contra, aprobaron conocer sin mucho análisis, vía rápida, el proyecto de Ley de Jornadas 4×3: Expediente N°24290, Establecimiento de jornadas laborales excepcionales para casos determinados que sean excepcionales y muy calificados.
Esta iniciativa permitirá a algunas empresas, sobre todo las más grandes, poner a trabajar a sus colaboradores cuatro días, con jornadas de 12 horas y los otros tres días, irían a sus casas, siempre y cuando no ocupen de ellos.
Este proyecto, que muy probablemente pronto será Ley de la República, es sin duda alguna el golpe más grande del siglo XXl a las conquistas laborales de los trabajadores costarricenses, logrando, de aprobarse, centroamericanizar la relación laboral entre patronos y trabajadores.
En Costa Rica incluye a las grandes empresas transnacionales, que pueden trabajar con jornadas extendidas o nocturnas, eso si el negocio lo amerita dada su alta rentabilidad, o una demanda creciente de sus productos o servicios. Esto, principalmente es común en uno de los sectores con mayores privilegios como son las que operan bajo el régimen de exoneración e incentivos conocidos como Zonas Francas.
¿Dónde está entonces el interés de esas grandes empresas por el proyecto de Jornadas 4×3? La respuesta es simple. Con el 4×3, los trabajadores no podrán cobrar horas extras ni jornadas nocturnas.
Ese dinero, el de las extras, que, en el conjunto de la fuerza laboral costarricense, representan miles de millones de colones inyectados a la economía nacional, beneficiando a las empresas locales, sean tiendas, restaurantes, educación o viajes de placer. Una vez aprobada la Ley, pasará a engrosar las utilidades de las grandes empresas que las distribuirán entre sus dueños del extranjero o a engrosar la cuenta de un multimillonario nacional, que poco consume en el mercado local. Todo esto mientras que el trabajador estará guardado en su casa tres días, pero, sin la plata que le llegaba antes por las horas extras o jornadas extraordinarias.
En una clase básica de economía nos dirían que la riqueza de una Nación radica en la capacidad de demanda de su pueblo. Nunca en que unos pocos se hagan más ricos, extrayendo el dinero a los trabajadores, en este caso, por el pago de horas extras o jornadas nocturnas.

Y si por algún motivo la empresa lo requiere, tendrá que trabajar los otros días. Los defensores de la Ley, dicen que el trabajador puede negarse, pero, todos sabemos que el despido sería inminente.
Hoy lo que se está definiendo es si en Costa Rica las personas ¿viven para trabajar? ó ¿Trabajan para vivir?
Una vez aprobada la Ley vivirán para trabajar, porque en el mejor de los casos durante cuatro días no habrá tiempo para la familia, para la educación, para el esparcimiento, las madres jefas de hogar no podrán estudiar, ninguna Universidad les adaptará los cursos para solo tres días, tendrán que salir de jornadas de 12 horas, más el tiempo de traslado a hacer tareas del hogar.
Costa Rica ha sido diferente a los demás países latinoamericanos por las conquistas laborales. Después de las jornadas de 12 horas, que algunos desearían que fueran como en Bangladés de 15 horas.
La mezquindad llevará luego a los grandes empresarios y las transnacionales a decir que para ser competitivos habrá que eliminar la seguridad social, el aguinaldo, las pólizas de riesgos de trabajo, la cesantía y todos estos beneficios que les obliga a compartir un poquito del éxito económico con sus trabajadores.
Al fin y al cabo, nos compararán con los países que explotan la fuerza laboral, no quienes hoy más bien reducen las jornadas laborales como es el caso de España, Islandia, Francia, Bélgica y Portugal, donde en algunos la jornada es de 35 horas semanales.
Curiosamente, usted nunca ve a los trabajadores salir a defender las jornadas, simplemente guardan silencio porque prefieren, incluso, la esclavitud a protestar y perder su empleo.
La farsa es que vendrán nuevas empresas, lo mismo dijeron cuando ampliaron los beneficios a las zonas francas para que llegaran a los territorios y hoy, casi cuatro años después en San Carlos, en Limón, en Guanacaste o en Pérez Zeledón, nunca llegaron, simplemente se instalaron en la periferia del Valle Central para aprovechar más incentivos.
Todo aquel que como este medio alce la voz, lo calificarán de socialista o comunista para acallar cualquier voz que intente llevar un poco de luz en medio de una corriente mundial de explotación del ser humano por el ser humano, donde ven el trabajo únicamente como un beneficio hacia la persona trabajadora y no como una simbiosis, donde para que sea plena, las dos partes deben recibir los beneficios del éxito de la organización.
Lamentablemente, tenemos a un grupo que cree a ciegas lo que diga el presidente de la República, Rodrigo Chaves, y a otro grupos representado por el Partido Liberación, la Unidad, Nueva República y Liberal Progresista, que llegaron a eso, a defender los intereses de las grandes empresas en detrimento de la clase trabajadora.
Aun es tiempo para salir a luchar contra esta estocada a las conquistas laborales costarricenses. Dejar el miedo, salir a conversar con los diputados, presionar desde las bases a los partidos políticos y luchar contra el neo feudalismo del siglo XXl.
¨Sepamos ser libres no siervos menguados¨, dice nuestro Himno Nacional.


