Es lunes por la tarde…. sorprende ver que las aulas de la escuela San Francisco, ubicada en el distrito de Peñas Blancas de San Ramón, están vacías.

Para encontrar a los jóvenes estudiantes hay que seguir el balido de las cabras, hasta llegar a una parcela en donde los alumnos se afanan en dar de comer a los animales, mientras su profesor les explica cómo criar cabras para que produzcan leche.

Para estas niñas y niños se trata de un día corriente en la escuela.

Desde 1949, Costa Rica ha sido un país pionero en la defensa del medio ambiente. Más allá de la legislación, se han puesto en marcha innumerables iniciativas para promover la protección y la gestión sostenible de los recursos naturales.

Dado que las niñas y niños de hoy son los adultos de mañana, la educación desempeña un papel especialmente importante para animar a los costarricenses a que adopten estilos de vida sostenibles.

Siguiendo esta lógica, el proyecto Finca “Tierra Prometida” se lleva a cabo en la Escuela San Francisco de Peñas Blancas de San Ramón desde hace 18 años.

En la actualidad, 295 niños, desde el jardín de infancia hasta el sexto grado, reciben formación para vivir en armonía con la naturaleza.

Para los padres de los niños que asisten a este centro educativo, adoptar estilos de vida sostenibles es esencial para preservar lo que la naturaleza y la tierra tienen que ofrecer. Foto Escuela San Francisco.

La Educación para el Desarrollo Sostenible pretende dotar a los alumnos de todas las edades de los conocimientos, las competencias, los valores, las actitudes y el poder necesarios para hacer frente a los desafíos mundiales interconectados, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la utilización no sostenible de los recursos y las desigualdades.

La Oficina Regional de la UNESCO, en San José, ha apoyado la agenda de la EDS del Ministerio de Educación.

El proyecto Finca “Tierra Prometida” es profundamente colaborativo e incluye la participación de miembros de la comunidad local, ONG, universidades y el Ministerio de Educación en el proceso de desarrollo de los programas y de los planes de estudio.

“Es un proyecto que va más allá del interior de un aula, se trata de un proyecto de puertas abiertas que enseña al alumno a aprender específicamente en la práctica lo que realmente necesita para la vida”, destacó Eulin Patricia Chacón, directora de la Escuela San Francisco.

Inspirada en la herencia ancestral y en el deseo de disuadir a la comunidad local de devastar el medio ambiente, Finca “Tierra Prometida” pretende educar a los estudiantes, según prácticas y habilidades sostenibles que conservarán el resto de sus vidas. 

El proyecto comenzó con la donación de una parcela de 5,000 m2 por parte de la Fundación Grand Circle. Se despejaron espacios de jardín y se creó un establo para la crianza de animales.

Al transformar el terreno que rodea la escuela en una granja ecológica, los alumnos aprenden a cuidar de los animales, a reutilizar los residuos y a cultivar productos ecológicos.

Junto con estas competencias, los profesores también transmiten valores y actitudes fundamentales: El amor y el respeto por la naturaleza.

La Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) es el núcleo de este proyecto escolar, en el distrito de Peñas Blancas. Estos son algunos de los bovinos de la granja. Foto Escuela San Francisco.

El objetivo del proyecto es que los alumnos “aprendan en la práctica”. Esta forma de enseñar ayuda a los niños no sólo a adquirir competencias académicas y conocimientos básicos, sino también a aprender a resolver problemas en su vida cotidiana.

Un día a la semana, estas niñas y niños calzan sus botas de hule, van a recoger huevos y, mientras los recogen, practican las matemáticas. Cuando tienen que ordeñar, además de repasar los métodos de ordeño, aprovechan para aprender otras materias, como ciencias.

Los planes de enseñanza y de estudio incluyen conocimientos y competencias agrícolas y matemáticas, que se centran en la sostenibilidad. Foto Escuela San Francisco.
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