30 de julio – Un día como hoy, en 1950, una mujer costarricense cambió para siempre la historia democrática del país. Su nombre era Bernarda Vásquez Méndez, y fue la primera mujer en emitir un voto en Costa Rica. En honor a este hecho, cada 30 de julio se conmemora el Día del Primer Voto Femenino.
La mujer que madrugó para hacer historia
La historia de Bernarda Vásquez fue relatada por la periodista Ángela Ulibarri, quien reconstruyó cómo aquella joven de 27 años, habitante de La Tigra, San Carlos, se levantó de madrugada para preparar café, tortillas y picadillos para los funcionarios del Registro Civil, quienes llegarían a instalar las urnas del primer plebiscito en el que las mujeres podían votar.
Mientras atendía la cocina de la escuela, Bernarda no dejaba de asomarse para ver si ya se podía votar. Cuando los encargados abrieron la mesa electoral, ella corrió, manchó su dedo con tinta y emitió su voto, sin saber que acababa de hacer historia.
Ese día se votó en un plebiscito para decidir si el distrito de La Tigra pertenecería oficialmente al cantón de San Carlos, lo que marcó también el inicio del sufragio femenino en Costa Rica.
Un legado de democracia y convicción
Bernarda nunca se casó ni tuvo hijos, pero fue una figura muy querida en su comunidad por su alegría, generosidad y sentido del deber. A lo largo de su vida, defendió con firmeza el derecho al voto como un valor fundamental.
En enero de 2006, poco antes de las elecciones presidenciales ganadas por Óscar Arias, Bernarda expresó en una entrevista a La Nación:
“Lo peor que puede hacer un costarricense es dejar de votar, porque gracias a nuestro sistema político siempre hemos tenido paz y tranquilidad.”
Ella también se opuso firmemente al uso del lapicero en lugar de la huella dactilar. En las elecciones de 2002, incluso pidió que se marcara públicamente su voto para el candidato Abel Pacheco, como forma de protesta.
“Prefiero mancharme el dedo con tinta, como antes. Siento que marcar con lapicero es como si no hubiera votado y me gusta sentir que voté”, comentó entonces.
Una vida sencilla con impacto nacional
Bernarda, conocida cariñosamente como “la niña Bernarda”, nació el 3 de febrero de 1918 en San Ramón de Alajuela. Vivió en La Tigra, donde se dedicó a cuidar de sus hermanos mayores tras la muerte de sus padres. Su vida fue sencilla, pero ejemplar: católica ferviente, calderonista entusiasta y fiel aficionada a Liga Deportiva Alajuelense.
Su sobrino, José Vásquez, la recuerda como una mujer de carácter firme pero con un corazón muy dulce:
“¡Quién se iba a imaginar que aquella niña inquieta sería recordada por siempre como la primera mujer costarricense que ejerció el derecho al voto!”, expresó en una publicación del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU).
Un ejemplo para miles
Con su humildad, perseverancia y compromiso cívico, Bernarda Vásquez dejó una huella imborrable en la historia del país. Su voto no solo fue el primero, fue el símbolo de un cambio que permitió a miles de mujeres costarricenses ejercer su derecho al sufragio.
Hoy, más de siete décadas después, Costa Rica celebra su valentía, su ejemplo y su legado.



