Marita Delgado Pérez, vecina de la comunidad de Bella Luz en Laurel de Corredores y jefa de hogar, asegura haber quedado “embarcada” con el cultivo de abacá, una iniciativa promovida por el Gobierno sin acompañamiento suficiente y con pérdidas económicas significativas para los pequeños productores.
Delgado relató su historia durante un encuentro en el que entregó una carta directamente al presidente Rodrigo Chaves. Aunque se han sostenido algunas reuniones con autoridades, dice que las soluciones no han llegado.
“Yo sembré una hectárea de abacá con mucho esfuerzo, y lo único que me dejó fueron pérdidas. Hay demasiada informalidad por parte de las empresas. ¿Cómo es posible que, de un día para otro, le digan a uno que ya no van a comprar más abacá, sin importar el sacrificio del agricultor? Yo no tenía contrato, pero quienes sí tienen deberían demandar a las empresas”, expresó.
La agricultora señala que el Gobierno tampoco ofreció alternativas cuando el proyecto comenzó a desmoronarse.
“Por lo menos nos hubieran ayudado con algo para cambiar de cultivo o iniciar otro proyecto, pero no hubo nada. Quité el abacá, hasta mala hierba era. Sembré una hectárea de ayote y también metí palma, todo a la mano de Dios, haciendo de tripa chorizo”.
Marita también intentó acceder a programas del Instituto de Desarrollo Rural (INDER), pero asegura que el sistema está saturado.
“Fui al INDER a ver si podía meter algún proyecto, pero todo está lleno, sería para el 2027. No se comunican con el agricultor para decirle cómo y cuándo hacer los proyectos. Hay poco apoyo, así que hay que seguir adelante porque hay que sobrevivir. Cada quien la pulsea como puede”, concluyó.
Promesas incumplidas
El 16 de mayo del 2022, el INDER entregó herramientas agrícolas valoradas en ₡8.2 millones a 38 familias, incluyendo una cooperativa, en las comunidades de Finca Chaves, Finca Agua, Colonia Cubujuquí y Finca 8 en Horquetas de Sarapiquí. La intención era impulsar el cultivo e industrialización del abacá, promocionado como un producto con alto potencial de exportación y una oportunidad de desarrollo para las familias rurales.
Hoy, sin embargo, muchas de esas familias aseguran sentirse abandonadas y sin respaldo institucional.



