Investigación de la UCR propone pastoreo de gallinas para mejorar producción de huevos

Un proyecto de la Sede del Atlántico de la Universidad de Costa Rica (UCR), en conjunto con la Escuela de Zootecnia, propone el sistema de pastoreo como herramienta clave para producir huevos sin afectar la salud de las gallinas. Por medio de este método, los animales cuentan con suficiente espacio para moverse y alimentarse durante todo el día, mejorando su calidad de vida y su convivencia en grupo, detalla un artículo de la UCR.

¿Qué es el pastoreo?

-En palabras sencillas, es un sistema en el cual los animales salen a una zona verde, con una cama de forraje de al menos 10 centímetros para alimentarse. En la agricultura el pastoreo es uno de los métodos que se utilizan para convertir el pasto y otros forrajes en carne, leche y demás productos (como los huevos). En este caso, la protagonista es la gallina, quien pica el pasto para comerlo.

El investigador y coordinador del Módulo Lechero de la Sede del Atlántico y profesor de la Escuela de Zootecnia, Rodolfo Wing Ching, ha unido esfuerzos con Ana Cruz Bermúdez y Sianny Chavarría Zamora, dos estudiantes graduadas de Ingeniería Agronómica que han investigado las principales ventajas de este método.

Wing Ching asegura que para mantener buenos niveles de pastoreo es imperante la continua revisión de los terrenos. “En el sistema de pastoreo es necesario dar mantenimiento al forraje que consumen las gallinas, ya que en ocasiones el terreno queda tan comido que no sobra pasto para consumir”, afirmó el académico.

¿Se comen todo el follaje?
-No. Sucede que aunque tengan un lote amplio para desplazarse, las gallinas prefieren concentrarse en un espacio reducido del terreno para pastorear, generalmente por miedo a explorar o porque prefieren la sombra. El inconveniente acá es que al comer siempre del mismo lugar, no dan tiempo para que el follaje vuelva a crecer adecuadamente. Por eso es necesario el continuo mantenimiento.
De acuerdo con la UCR los investigadores han estudiado el comportamiento de casi 300 gallinas en dos lotes ubicados en el Módulo Lechero de la Sede del Atlántico, en Turrialba. Foto: Karla Richmond.
Dieta: granos, pasto e insectos
Para asegurar un balance adecuado de nutrientes, las gallinas en pastoreo se deben alimentar con granos y alimentos balanceados a base de cereales, los cuales constituyen alrededor del 95 % de su ración diaria. El pasto (más los insectos que se encuentren en él) puede constituir el 5 % restante de la ración.

Según Wing Ching, este pequeño porcentaje es muy significativo, ya que puede abastecer el requerimiento calórico y las vitaminas naturales, minerales y aminoácidos que necesitan estas aves para alimentarse apropiadamente.

“Con el diagnóstico que realizamos para el estudio nos dimos cuenta que hay una desinformación sobre el manejo de los sistemas de pastoreo. Hay productores que le quitan un 10 % o 20 % del alimento balanceado a las gallinas para que coman pasto, pero el problema es que esto más bien les genera desnutrición. Ellas tienen una tabla de consumo de alimento y hay que respetarla”, señaló el investigador.
Cada 14 días los investigadores inspeccionan los terrenos donde pastorean las gallinas. Una persona se encarga de dar mantenimiento a los dos lotes constantemente.
Todo un proceso de socialización
Si bien este método ayuda a que las gallinas deambulen con más libertad, también mejora su convivencia colectiva. ¿Cómo? El estudio señala que estas aves viven en una especie de jerarquía, dividida entre las gallinas líderes y las subordinadas. Cuando viven en hacinamiento, las que están al mando picotean al resto para abrirse paso con el fin de comer y empollar. En ocasiones, esto genera heridas graves en una gran cantidad del grupo.

En cambio, en el sistema de pastoreo, cuando las “fuertes” salen a pastorear, las “débiles” quedan con mucho espacio para tomar agua, comer alimento y hasta les queda tiempo de poner un huevo. Esto mejora la salud de toda la parvada y beneficia la producción, ya que baja los niveles de estrés en las gallinas; un factor que es determinante para ellas a la hora de empollar.

Un inconveniente de esta práctica es que se pueden llegar a presentar coliformes (pequeños contaminantes) en los huevos, ya que al haber más espacio para que las gallinas se desplacen, existe una mayor posibilidad de que ensucien sus patas y los huevos a la hora de empollarlos. Los encargados del proyecto declaran que intentan mantener esto controlado con baños de yodo y controles semanales para bajar la carga bacteriana.

Comercio verde y sostenible
Integrar huevos de pastoreo a su oferta le permite a las empresas capturar una porción del creciente mercado de productos verdes y sostenibles. Aunado a esto, motiva a que los consumidores apelen por consumir alimentos de origen animal producidos con altos estándares de cuido y mantenimiento en el periodo de confección. Pero, ¿acaso existen estos estándares?

La tesis de Sianny Chavarría determinó que conforme avanza la edad de la gallina aumenta el peso del huevo, el peso de la cáscara y su grosor. Foto: Karla Richmond.
Según los investigadores, no existe un listado específico de acciones para ejercer un buen sistema de pastoreo en el país. Lo que sí existe son investigaciones (como la de Ana y Sianny) que pueden funcionar como insumo para crear estas normas, y así proponerlas como políticas que luego sean establecidas por las instituciones públicas encargadas.

Para Ana Cruz es determinante “informar las condiciones actuales de los sistemas avícolas alternativos en Costa Rica, y la necesidad de establecer puntos críticos en ellos para asegurar bienestar a las aves y producto de calidad al consumidor”.

En su tesis, Cruz se propuso generar un modelo productivo para gallina ponedora con acceso a pastoreo. Esto lo logró gracias a la obtención de parámetros productivos y la caracterización de instalaciones y áreas de pastoreo en 5 sistemas de comercialización de huevos con acceso a pastoreo en el Gran Área Metropolitana.

Por su parte, la tesis de Sianny Chavarría comparó tres sistemas de producción distintos (entre ellos el de pastoreo) y arrojó resultados beneficiosos para el método con pastura. Ella realizó un panel sensorial de agrado a 108 consumidores habituales de huevo, para evaluar cuál huevo preferían estas personas. Un 38,9 % afirmó preferir el de pastoreo.

También, Chavarría identificó que “los encuestados compran el huevo sin fijarse de donde proviene, ya que lo que más les importa al comprar es el precio. Sin embargo, demostraron tener noción sobre los diferentes sistemas de producción y señalaron sentirse dispuestos a pagar más por el huevo si dentro de las producciones se garantizaba a las gallinas el bienestar animal, una buena alimentación e higiene”.

Artículo de la Universidad de Costa Rica.