- Diferenciar entre deseos y necesidades es clave para una economía saludable.
Lo que no se enseña en casa, se paga con intereses en la vida adulta. Es por esa razón que expertos en esta materia afirman en este Día del Niño que la educación financiera es un tema que cobra relevancia desde edades tempranas.
Destacan que, los hábitos financieros se forman en la infancia y que enseñar a los niños a valorar el dinero, diferenciar entre necesidades y deseos, además de planificar sus gastos constituye una base sólida para su vida adulta.
De acuerdo con datos de la Encuesta de Capacidades Financieras de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF) de 2023, solamente el 36% de adultos tienen un conocimiento financiero adecuado, lo que evidencia la necesidad de recibir educación financiera desde pequeños.
Es que, los niños aprenden observando la relación de sus padres con el dinero y cómo lo administran. Por ello, enseñar con el ejemplo, hablar abiertamente sobre finanzas y acompañarlos en su aprendizaje con herramientas prácticas, como la mesada, resulta esencial para fomentar responsabilidad y disciplina financiera.
“La educación financiera no debe esperar hasta la adultez. Cuando los niños aprenden desde pequeños a planificar, ahorrar y tomar decisiones conscientes sobre su dinero, están construyendo habilidades que los acompañarán toda la vida y les darán confianza para enfrentar retos financieros en el futuro y así tendrán mejor calidad de vida, si no tomamos medidas los riesgos se incrementan”, explica Cindy Rivera, gerente de Inclusión Financiera de Coopenae-Wink.
El poder de una mesada en la infancia
El impacto de introducir conceptos financieros desde la infancia es duradero. Un niño que aprende a ahorrar y administrar su dinero desarrolla mayor control, seguridad y responsabilidad financiera, habilidades que disminuyen el riesgo de problemas de endeudamiento en la adultez.
Una de las herramientas más efectivas es la mesada, que permite a los niños practicar la gestión de recursos de manera controlada.
Para que funcione como aprendizaje, es importante establecer las siguientes reglas claras:
• Establecer un monto fijo: entregar siempre la misma cantidad enseña constancia y permite planificar.
• Explicar el propósito: hacer entender que la mesada no es un regalo, sino una herramienta de aprendizaje sobre dinero.
• Dividir el dinero en categorías: por ejemplo: ahorro, gasto personal y compartir/donar, para aprender organización y balance.
• Fomentar el ahorro: incentivar a reservar una parte para metas a corto o mediano plazo, enseñando paciencia y planificación.
• Permitir decisiones y consecuencias: dejar que el niño decida en qué gastar su mesada y experimentar las consecuencias de sus elecciones.
• Diferenciar deseos y necesidades: preguntar “¿Esto lo necesita o lo desea?” ayuda a desarrollar criterio financiero.
Estas acciones buscan fortalecer la importancia del ahorro, la planificación y la administración responsable del dinero, dentro de un ambiente cercano y cooperativo.
Para los padres que aún no implementan la mesada, se recomienda comenzar con montos pequeños y mantener constancia en su entrega.
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