San Carlos sufre un alarmante aumento de casos de abusos sexuales a niñas y niños del cantón. El Hospital San Carlos lanzó la voz de alerta en las últimas horas con base en la cantidad de consultas que están ingresando al centro médico.
Más de un centenar de menores han ingresado al centro hospitalario local en el último trimestre por esta causa y 40 de esos casos involucran a población infantil por debajo de los nueve años.
El doctor Edgar Carrillo, director médico del Hospital, externó su preocupación por esta situación que afecta de una manera cruel la salud física y emocional de los niños y adolescentes.
“En los últimos tres meses se registra la atención a 110 personas víctimas de abuso sexual. Solo en niños entre 1 y 9 años se presentan 41 atenciones por esta causa”, expresó el médico.
Bajo este traumático escenario, el doctor Carrillo Rojas hace un llamado a la prevención y enfatiza en la importancia de detectar señales de alerta, que indiquen abuso sexual dentro del núcleo familiar o entorno externo, como el barrio, centros educativos o espacios de recreación.
Estos cambios pueden indicar abuso sexual
Lisseth Quesada, trabajadora social del Hospital San Carlos, pide a los padres de familia, encargados de personas menores de edad y docentes, estar alerta a diferentes señales que pueden indicar que una niña o niño está siendo víctima de abuso sexual.
Regresión en el desarrollo: algunos niños pueden volver a conductas anteriores en su desarrollo, como orinarse en la cama, chuparse el dedo o tener miedo a la oscuridad. Este tipo de regresión es una forma de expresar angustia y a menudo, señala un retroceso en áreas donde ya habían alcanzado cierta madurez.
Comportamientos autodestructivos o autolesivos: cortarse, golpearse a sí mismos o tener otros comportamientos autodestructivos pueden ser señales de abuso, principalmente, para adolescentes que intentan aliviar o expresar su dolor emocional.
Desinterés por la higiene personal: la víctima puede mostrar una falta de interés en su higiene personal y apariencia, lo cual puede ser una forma de evitar atraer atención o expresar una autoimagen deteriorada.
Actitudes hiperalertas y sobresaltos frecuentes: muchos niños y adolescentes desarrollan una actitud de alerta constante, respondiendo con sobresaltos a ruidos fuertes o movimientos inesperados. Esto es una respuesta común al trauma y puede estar asociado a un temor constante de revivir la experiencia.
Apego inusual o rechazo hacia adultos: la persona menor de edad puede mostrar una actitud apegada o, por el contrario, evitar o rechazar la proximidad con personas.
Cambios en el comportamiento: es común que la víctima experimente cambios repentinos, mostrando conductas que antes no eran típicas, como el aislamiento, el llanto frecuente o un aumento en la agresividad, siendo esta una forma indirecta de pedir ayuda.
Dificultad con el rendimiento escolar: puede presentarse una disminución en el rendimiento académico, con dificultades para concentrarse, pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba o una reticencia a ir a la escuela. Estos cambios suelen reflejar el nivel de angustia y distracción internos que experimentan los menores afectados.
Inquietud y conductas sexualizadas inusuales: un aumento en la inquietud, dificultad para mantenerse en calma y comportamientos sexualizados inapropiados para su edad (como el uso de lenguaje sexual explícito o conductas sexuales hacia otros) pueden ser señales de abuso sexual. La exposición a situaciones traumáticas puede generar confusión en los límites apropiados de la conducta.
Sentimientos de culpa y vergüenza: muchos niños y adolescentes víctimas de abuso sexual presentan una marcada autopercepción negativa, acompañada de sentimientos intensos de vergüenza y culpa. Estos pueden llevarlos a autoaislarse y a evitar hablar de sus emociones o experiencias.
Baja autoestima y desvalorización: las víctimas pueden desarrollar una baja autoestima, con pensamientos negativos sobre sí mismos, viéndose como personas “dañadas” o “rotas”. Esto afecta gravemente su imagen personal y su capacidad para relacionarse socialmente.
Esto le puede interesar: 34 años de cárcel contra Director de Escuela de Sarapiquí por abusos sexuales
Junto a los cambios conductuales, las autoridades del Hospital San Carlos señalan que, a nivel físico, se pueden presentar lesiones en el área genital o perianal, infecciones o secreciones inusuales, dolor o irritación al orinar o defecar, dificultad para dormir, pérdida de peso o de apetito.
Asimismo, dolores psicosomáticos, los cuales son sin causa médica clara como en la cabeza, el estómago o articulaciones.



