Colaboró, Ramón Menses; Upala
La molestia y preocupación de vecinos de Upala aumentó este martes tras una tensa comparecencia convocada por el Concejo Municipal para abordar las denuncias sobre la presunta explotación desmedida de quebradores en los ríos Pizote y Zapote.
La sesión, que reunió a decenas de habitantes, líderes comunales y autoridades municipales, terminó marcada por reclamos, frustración y fuertes cuestionamientos hacia instituciones estatales encargadas de supervisar la actividad minera y ambiental en la zona.
El principal detonante del descontento fue que funcionarios de Geología y Minas, Setena y otras dependencias relacionadas comparecieron mediante videoconferencia y no de forma presencial, pese a la gravedad de las denuncias planteadas por la comunidad.
Para muchos asistentes, la ausencia física de los jerarcas fue interpretada como una señal de distanciamiento institucional frente a un problema que, según denuncian vecinos, estaría causando severos impactos en los cauces de los ríos del cantón.
La comparecencia inició a las 9:15 a. m. y rápidamente el ambiente se tornó tenso. Los ciudadanos exigieron respuestas claras sobre los controles realizados a los quebradores y cuestionaron la aparente falta de fiscalización en las actividades extractivas dentro de los cauces.
Durante más de tres horas, según manifestaron participantes de la sesión, las respuestas de los funcionarios se centraron en procedimientos técnicos, normativa y trámites administrativos, sin ofrecer soluciones concretas ni aclarar las dudas planteadas por la población.
Al cierre de la audiencia, gran parte de los asistentes expresó sentirse decepcionada e insatisfecha con las explicaciones brindadas por las autoridades.
El abogado Callejas, asesor legal del Concejo Municipal, advirtió durante la sesión que se valoraría elevar una acusación formal por presunta omisión y negligencia contra instituciones responsables de vigilancia ambiental y minera, al considerar que no existiría una supervisión efectiva sobre los quebradores que operan en los ríos Pizote y Zapote.
La preocupación en la comunidad crece debido a que vecinos aseguran que los daños ambientales podrían agravarse si no se ejecutan medidas inmediatas de control y protección sobre los afluentes.
Pese al clima de indignación, uno de los acuerdos más destacados fue el fortalecimiento de un bloque conjunto entre la municipalidad y organizaciones civiles de Upala para impulsar acciones en defensa de los recursos hídricos del cantón.
La alcaldesa anunció además la creación de una mesa de trabajo con líderes comunales para coordinar medidas orientadas a proteger los ríos afectados.
Al finalizar la sesión, representantes comunales insistieron en que el movimiento ciudadano continuará presionando hasta obtener respuestas concretas y acciones efectivas de las autoridades competentes.



