La Conferencia Episcopal de Costa Rica expresó públicamente su respaldo al Papa León XIV y manifestó preocupación por recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, dirigidas contra el pontífice.
En un comunicado oficial, los obispos costarricenses afirmaron estar en “plena comunión” con el Papa y subrayaron que su labor no responde a intereses políticos, sino a la proclamación del Evangelio y la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos internacionales.
Defensa del papel del Papa en medio de tensiones internacionales
El pronunciamiento se da en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y conflictos armados. Según el documento, el pontífice ha reiterado que su misión está centrada en “servir a Dios, a la verdad y a la paz”, destacando que su insistencia en la paz responde a la defensa de las víctimas inocentes de las guerras actuales.
Los obispos recordaron además que, conforme al magisterio histórico de la Iglesia, “toda guerra es siempre una derrota para la humanidad”, al destruir la fraternidad entre los pueblos.
Llamado a la reconciliación y rechazo a la violencia
El comunicado retoma palabras recientes del Papa durante una vigilia por la paz, donde enfatizó que “la verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida” y llamó a la reconciliación global en medio de lo que calificó como una “hora dramática de la historia”.
En ese sentido, la Iglesia en Costa Rica elevó una plegaria por la unidad de la humanidad, insistiendo en un mensaje claro contra la violencia: el rechazo a la guerra, la idolatría del poder y la exaltación de la fuerza como mecanismos de resolución de conflictos.
Tensiones entre liderazgo político y religioso
Aunque el comunicado no detalla las declaraciones específicas del mandatario estadounidense, sí deja claro que estas han generado preocupación dentro de la Iglesia, al considerar que pueden desviar la atención del mensaje central del Papa: la paz, la justicia y la dignidad humana.
Este posicionamiento se suma a otras reacciones internacionales que han surgido ante el contraste entre discursos políticos de confrontación y llamados religiosos a la conciliación.



