El Gobierno anunció este lunes que la Policía de Control de Drogas (PCD) volverá a tener presencia permanente en los aeropuertos y otros puestos fronterizos del país, una decisión que representa un cambio de rumbo respecto a la política aplicada durante la administración del expresidente Rodrigo Chaves, cuando el entonces ministro de Seguridad, Mario Zamora, ordenó retirar a esa unidad especializada de puertos, aeropuertos y fronteras.
El anuncio fue realizado por la presidenta Laura Fernández, quien afirmó que la decisión fue adoptada tras una reunión de la denominada “Fuerza Élite” y responde a la necesidad de fortalecer el combate contra el crimen organizado ante la evolución de las organizaciones narcotraficantes.
“Hoy el comportamiento del narcotráfico no es igual al de hace cuatro años. Ahora circulan drogas más evolucionadas como pastillas y químicos utilizados para fabricar drogas sintéticas”, manifestó Fernández.
Un viraje que deja dudas sobre la estrategia anterior
La medida constituye, en la práctica, un reconocimiento de que la estrategia implementada en 2023 no produjo los resultados esperados o que las condiciones actuales obligan a corregir el rumbo.
Cuando se retiró la PCD de los principales puntos de ingreso al país, el Ministerio de Seguridad argumentó que los agentes especializados serían destinados a labores de investigación y judicialización del narcotráfico, mientras que la Policía de Fronteras asumiría la vigilancia en puertos, aeropuertos y pasos fronterizos.
Sin embargo, la decisión fue objeto de cuestionamientos debido a que la PCD posee capacitación especializada en detección de drogas, perfiles criminales, inteligencia antidrogas y procedimientos de investigación, capacidades que no necesariamente forman parte de las funciones ordinarias de la Policía de Fronteras.
El regreso de la PCD a estos puestos deja abierta una interrogante inevitable: si hoy se considera indispensable su presencia para enfrentar al narcotráfico, ¿fue acertado retirarla hace apenas tres años?
Cambio impulsado por la evolución del narcotráfico
Según explicó la presidenta Fernández, las organizaciones criminales han modificado sus métodos de operación y ahora existe un mayor movimiento de drogas sintéticas y precursores químicos, situación que requiere nuevamente la intervención de personal altamente especializado.
La primera fase de la medida se implementará en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, donde permanecerán de forma fija 11 oficiales de la Policía de Control de Drogas junto con tres agentes de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS).
Posteriormente, la intención es ampliar nuevamente la presencia de la PCD en otros puertos, aeropuertos y puestos fronterizos.
Una decisión que reabre el debate
Más allá del anuncio, el cambio evidencia que las políticas de seguridad frente al narcotráfico requieren continuidad técnica y planificación de largo plazo.
Especialistas en seguridad han señalado en diversas ocasiones que el crimen organizado adapta rápidamente sus operaciones cuando detecta debilidades en los controles fronterizos, por lo que reducir la presencia de cuerpos especializados puede generar espacios de oportunidad para las organizaciones criminales.
El retorno de la PCD supone ahora un reconocimiento de la importancia que tienen los agentes especializados en la primera línea de control del ingreso y salida del país.
La decisión también alimenta el debate político sobre las estrategias implementadas durante los últimos años y sobre el costo que pudo haber tenido prescindir de una unidad creada específicamente para combatir el tráfico internacional de drogas.



