Costa Rica enfrentó mejor los embates de la pandemia que otras naciones de Latinoamérica gracias a que su estructura productiva cuenta con un importante sector de exportación de servicios basados en conocimiento.

Así lo afirma el estudio “Resiliencia en la economía durante el primer año del Covid-19: un análisis comparativo de casos de los países de Costa Rica, El Salvador, México, Panamá y República Dominicana”, publicado en la última edición de la revista Logos, bajo el auspicio de LEAD University.

De acuerdo con el informe, mientras muchas actividades económicas como transporte y turismo tuvieron decrecimientos, la exportación de servicios de telecomunicaciones, informática y de información tuvieron un aumento de 3%.

Otro apartado de servicios, entre los que se incluyen investigación y desarrollo, consultoría y servicios técnicos relacionados con el comercio, también experimentaron un aumento de 3%.

“A pesar de que todos los países estudiados cayeron en el ingreso de divisas de extranjeros no residentes (turismo) por el cierre de fronteras y otras medidas sanitarias, los servicios basados en el conocimiento siguieron creciendo y en Costa Rica casi representaron el 75% de las exportaciones de servicios en el 2020, muy parecido a lo que ocurrió en los países de la Unión Europea. La política de atracción de inversión extranjera directa desde finales de los años 90 como mecanismo de crecimiento económico ha dado sus frutos: mejorando la empleabilidad, la productividad laboral, las exportaciones y los salarios”, explicó Sandro Zolezzi, uno de autores del estudio.

En comparación, El Salvador, México y Panamá exportaron entre un 22% y un 23% servicios basados en conocimiento, mientras que República Dominicana tuvo un porcentaje menor: un 17%. Estos países basaron sus servicios en áreas como viajes y transportes, actividades que se paralizaron varios meses en 2020 a causa del Covid-19.

Para Zolezzi, un país con una estructura productiva y una fuerte inversión en servicios basados en conocimiento no se vería afectada en una emergencia sanitaria, como la pandemia, y podría enfocar de mejor manera sus esfuerzos en ayudar a industrias que sí se verían afectadas como el turismo, manufactura y agricultura, entre otras, para salir de la crisis lo más rápidamente posible.

País podría ofrecer 40.000 empleos al año

Otro aspecto que destaca el estudio es la necesidad de que más personas estudien carreras relacionadas con servicios basados en conocimiento, “con el fin de que el país pueda aprovechar la creciente necesidad de implementación de tecnologías de última generación”.

Recientemente, se dio a conocer otra investigación que advirtió que solo un 16% de graduados en educación superior lo hicieron en carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y matemática (STEM, por sus siglas en inglés).

Este estudio fue publicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Pese a esfuerzos que se han hecho en la parte vocacional para aumentar el interés de jóvenes en carreras STEM, el porcentaje de graduados es similar al de 2005. El problema radica, según Zolezzi, en una limitada oferta académica.

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