Un reportaje del periodista Byron Agüero del Diario Extra dio a conocer ayer miércoles la realidad que vive una escuela en Sarapiquí.
En Delta Colorado, Sarapiquí, se levanta una pequeña escuela que parece detenida en el tiempo. Aunque fue remodelada en 2017, el centro educativo continúa sin acceso a agua potable ni electricidad, lo que ha obligado a sus estudiantes y docentes a sobrevivir en condiciones indignas.
El edificio, construido originalmente en 1994, arrastra desde entonces la falta de agua. Vecinos y madres de familia relatan que recolectan agua de lluvia para cocinar, lavar e incluso beber. Si no llueve, no hay de dónde.
“El agua es muy mala, a veces hay y otras no, porque si no llueve no hay ni para los servicios. Entonces los niños se van temprano”, comenta Yamilet González, madre de una estudiante.
Energía solar insuficiente y paredes que se quiebran
El centro solo cuenta con algunos paneles solares, pero la constante humedad impide que estos generen la energía necesaria. Ante la falta de iluminación, los estudiantes deben “sacar las mesas afuera” para poder estudiar a la luz natural.
“Lo que más me gusta son las materias, lo que no me gusta son las paredes. Si uno se recuesta, se quiebran”, dice Valezka, una niña de 10 años que cursa la primaria en el lugar.
El deterioro es visible: paredes dañadas, estructuras oxidadas y canaletas en mal estado. La remodelación realizada por el Estado hace casi una década solo elevó el edificio para evitar inundaciones, pero no solucionó las carencias más urgentes: agua, electricidad y seguridad sanitaria.
Educación en riesgo
Las consecuencias van más allá de lo físico. En la escuela, algunos niños de quinto grado aún luchan por leer y escribir correctamente. La falta de servicios básicos repercute en la asistencia, el aprendizaje y la salud de los estudiantes, muchos de los cuales viajan hasta dos horas en bote para llegar a clases.
A veces deben llevar su propia comida y agua, porque el centro no puede garantizar alimentación suficiente.
Un llamado que nadie escucha
La difícil situación fue denunciada recientemente por los candidatos heredianos del Partido Esperanza Nacional, William Rodríguez y Marlene Madrigal, quienes instaron a las autoridades del Ministerio de Educación Pública a actuar. Recordaron que, aunque la escuela se ubica cerca de la frontera con Nicaragua, sigue siendo parte del territorio herediano.
Mientras el Estado guarda silencio, la comunidad de Delta Colorado continúa esperando una respuesta que devuelva dignidad a sus niños y a una escuela que se resiste a desaparecer entre el abandono.



