Sentarse a conversar con él sobre su vida y época de juventud es volver a encender la radio de los años 60, 70 y 80 en la Zona Norte, un medio de comunicación que unió, inspiró y contribuyó a la organización y desarrollo de esta Región.
Es entender la importancia que en aquellas décadas tuvieron programas como Mañanitas tapatías, El aviso oportuno, el Club de la Juventud o Bailando con la escoba, que informaban, recreaban y daban voz a toda esta comunidad.
Es también revivir la época de los acetatos, los discos que recogían los grandes éxitos musicales de artistas como Roberto Jordán o el Grupo Miramar, que marcaron el amor de generaciones.
Enrique Gutiérrez Piedra, un enamorado de la comunicación, es una piedra angular en esta historia de la radiodifusión local.
“Yo habría sido finquero, por una herencia que había recibido mi esposa. Sin embargo, yo no sabía ni quería montarme en un caballo, yo añoraba y suplicaba por una oportunidad como locutor y dar pasos firmes en este mundo de la comunicación”, cuenta entre risas a Noticias La Región.
Esfuerzo y lucha para no darse nunca por vencido
Don Enrique recuerda que a su padre tampoco le gustaba la idea de que se acercara a los medios de comunicación local e insistía en que debía ser sastre, como él, pero, aquel joven muchacho fue terco, desafiante y nunca abandonó el sueño de estar cara a cara con un micrófono.
Sus primeros pasos en la otrora Radio Cima, los dio como conserje y telefonista, no como locutor…
Ahí empezó una relación cercana con comunicadores de aquella época como Esteban Benavides Mora, compañeros que marcaron su vida de una manera positiva y lo motivaron a mantenerse en el medio.

A partir de 1970, su voz fuerte y clara y sus mensajes directos le permitieron conquistar audiencias, amar profundamente a este medio de comunicación y con el apoyo de su esposa, Clara Luz Solís Quirós, que de Dios goce, logró convertirse en un exitoso empresario radiofónico.
Compró Radio Cima, emisora que pasó a ser un medio efectivo para comunicar, divertir y promover el progreso en esta rural región. Lo demás es trabajo e historia.
“Esteban Benavides fue un formador mío, un hombre que me enseñó a amar la gente y a entender que la radio era un medio para informar, para educar y para entretener a la gente, principalmente, a las familias de allá adentro, donde no había caminos ni teléfonos”, manifiesta.
La FM llega a San Carlos
En julio de 1980 salió al aire Radio Aeropuerto, la primera emisora en Frecuencia Modulada o FM en San Carlos, con mayor calidad de sonido y con un contenido más fresco, que cautivó a una generación de oyentes más jóvenes. En ese momento, Enrique Gutiérrez marcaba otro nuevo hito.
Radio Aeropuerto y más adelante, Sonido 101, fue también una de las primeras FM de Costa Rica, en una época donde la innovación tecnológica empezaba a ganar terreno y rompía paradigmas.
“Para mí, la radio marcó un antes y un después en la vida y en la sociedad sancarleña. Hoy, puedo decir que me siento agradecido con la vida por haberme regalado esta oportunidad, este privilegio de cautivar audiencias y por muchos años, haber mantenido viva la magia de la radio”, añade con un rostro lleno de satisfacción por el deber cumplido.
Don Enrique mantuvo la emisora 101 FM al aire hasta el año 2.000, cuando decidió jubilarse y venderla a una televisora nacional, aunque su trayectoria y aporte dejaron una huella profunda de gratitud que aún sigue presente en la memoria de la sociedad sancarleña.

Esto le puede interesar: German Rojas, el veterinario que desde niño jugaba a curar animales



