Mujeres aferradas a la tierra, un ejemplo de trabajo y organización

En Santa Cecilia de La Cruz, en Guanacaste, muy cerca del cantón de Upala, 40 mujeres se resisten a dejar la tierra como instrumento de bienestar para ellas, sus familias y las comunidades que representan.

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Cuando anuncian que soltarán los últimos candados para que nuestros agricultores tengan que competir con los de América del Sur y el mundo por los precios de producción en granos, carne, azúcar y café, entre otros, 40 mujeres del distrito de Santa Cecilia de La Cruz, en Guanacaste, se organizan, resisten y abrazan a la madre tierra para obtener de ella seis tipos de hortalizas, frijoles, maíz, yuca tiquizque y plátano.

La historia de estas mujeres en lo individual queda pendiente, pero estamos seguros de que es igual o más interesante que la de su organización, que nace en el 2019 cuando cinco de ellas: Francis Fernández, Lucía Pérez, Arleny Espinoza, Yuricsa Bustos y Anay Espinoza Camacho deciden luchar por mejorar la calidad de vida de sus familias, hasta entonces víctimas de los comerciantes de los frijoles y lo que producían cada una de ellas junto a sus parejas en sus tierras.

Doña Francis Fernández es la presidenta de la Asociación Hidroponía La Virgen, en dicho sector fronterizo. Ella nos cuenta que las mujeres se organizaron cansadas de que al vender las cosechas de frijoles, que son producto del esfuerzo y sacrificio de ellas y sus esposos, les pagaban precios de ruina y además, les robaban al pesarlos, en ocasiones hasta seis o siete kilos en un saco de 50 kilos.

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Inicialmente, pensaron en crear una cooperativa, sembraron camote, eso inspiró a más mujeres que se sumaron al grupo.

Fernández recuerda que ese año, por la pandemia todo el proceso se cayó, no lograron del 2019 al 2021 tener una personería jurídica para venderle al Consejo Nacional de Producción (CNP), sufrieron mucho, incluso en una de las cosechas les fue tan mal que terminaron haciendo trueque con los pescadores para poder sobrevivir.

“Entre el 2019 y el 2021 vivimos momentos muy difíciles, apenas sobrevivimos, sufrimos mucho, pero nos mantuvimos unidas y seguimos adelante con la esperanza de tiempos mejores”, enfatizó la presidenta de esta asociación de productoras.

Este 2022 inició con buenas noticias para estas luchadoras, quienes lograron contar con la personería jurídica, además, al no poder vender al CNP buscaron nuevas alternativas y una marca de frijoles les compró toda la producción a muy buen precio, dejando abierta la posibilidad para la cosecha de este nuevo periodo, en donde esperan producir unos diez mil quintales de frijol.

Estos son parte de los terrenos que estas mujeres luchadoras cultivan con maíz, plátano y yuca, entre otros, para llevar el sustento a sus familias y contribuir con la alimentación de decenas de familias de todo el país. Foto La Región.

Un invernadero y seis tipos de hortalizas

Las cuarenta mujeres de Santa Cecilia de La Cruz hoy están más activas con las ventas de frijoles aseguradas, estas luchadoras del campo no descansan, en un invernadero cultivan hortalizas y actualmente, venden seis productos: Lechugas, cebollinos, apio, rábano y chile dulce, además de maíz, tiquizque, yuca y plátano, que cultivan en sus fincas.

Todos estos productos los comercializan por medio de la asociación y trabajan en sacar valor agregado a sus cultivos. Hacen vino de maíz, roquillas y otras delicias, que contribuyen en la economía familiar de comunidades como Santa Cecilia, La virgen y San Antonio de La Cruz.

Santa Cecilia es el segundo distrito del cantón de La Cruz, provincia de Guanacaste, que limita con el cantón de Upala y con Nicaragua, al norte.

Tiene una población de 9.191 habitantes y 258 km² de territorio.

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