Para muchas personas, la queja es casi un modo de vida.
Si bien podría pensarse que en algunos países está más que justificado, especialistas en salud mental alertan que el hábito de quejarse daña las neuronas en el hipocampo, la parte del cerebro que se utiliza para la resolución de problemas y la función cognitiva.
A esos peligrosos efectos da lo mismo si la queja la hace uno mismo o alguien del entorno, ya que el daño ocurrirá de todos modos, con la sola exposición a la negatividad.
Nos quejamos por la luz que se corta, porque aumentan los precios, por el tránsito que no avanza, por el ruido de la construcción vecina, porque hace frío o porque hace calor. Los expertos señalan que, cuanto más nos quejamos, más se instala el hábito.
Es decir, quejarse se volverá un comportamiento cotidiano y según un estudio de la Universidad de Stanford, en California, la exposición a solo 30 minutos de quejas todos los días puede tener un efecto negativo en el cerebro y en la salud en general.
“Cuando nos quejamos o nos lamentamos, nuestro cerebro puede liberar neurotransmisores asociados con el estrés y la ansiedad, como el cortisol y la adrenalina. Estos neurotransmisores pueden activar la respuesta de lucha o huida del cuerpo, lo que aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la tensión muscular”, dijo el médico neurólogo Alejandro Andersson, director del Instituto de Neurología Buenos Aires, en Argentina.
¿Qué hacer para salir del círculo vicioso de la queja constante?
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California descubrió que las personas que trabajaban a diario para cultivar una actitud de gratitud experimentan un mejor estado de ánimo y energía y una ansiedad sustancialmente menor debido a que tenían los niveles más bajos de cortisol.
“Hay razones para creer que las experiencias de gratitud podrían estar asociadas, tal vez de manera causal, con la felicidad y el bienestar”, coincidieron los investigadores.
A lo que Andersson sumó seis estrategias que, a su entender, son de gran utilidad para salirse de la queja.
1- Tomar conciencia.
2- Dejar de enfocar en lo negativo.
3- Ser práctico, en vez de quejoso.
4- Dejar de alimentar la queja.
5- Buscar ayuda.
6- Hacer actividad física.
El ejercicio debería ser el tratamiento principal para la depresión y otras afecciones de salud mental comunes, concluyen los especialistas consultados.



