La producción del sector agropecuario de Costa Rica atraviesa su peor racha en años: cinco meses consecutivos de caída, según el más reciente Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central, correspondiente a noviembre de 2025.
El informe detalla que la actividad agropecuaria presentó una variación interanual negativa, arrastrada principalmente por la menor producción de banano y piña, dos de los pilares de las exportaciones agrícolas del país. Estas bajas están directamente relacionadas con condiciones climáticas adversas registradas durante el primer semestre del año pasado, que afectaron la productividad y elevaron los costos para los productores.
Paradójicamente, si se excluyen estos dos rubros, el resto del sector habría mostrado crecimiento. Actividades como la producción pecuaria y cultivos de ciclo corto (hortalizas y granos básicos) lograron resistir el golpe, reflejando el potencial del campo cuando cuenta con condiciones estables y acompañamiento técnico adecuado.
El ministro de Agricultura y Ganadería, Víctor Julio Carvajal, reconoció la situación y señaló que las expectativas para 2026 dependen en gran medida del comportamiento del clima, un factor determinante para la recuperación del sector. Sin embargo, productores y expertos advierten que el deterioro del agro no puede atribuirse solo al tiempo, sino también a la falta de políticas públicas sostenidas, inversión en innovación rural y apoyo crediticio frente a un contexto internacional cada vez más competitivo.
Mientras los reportes oficiales confirman el estancamiento, la realidad en las fincas rurales se traduce en desempleo, abandono del campo y migración hacia los centros urbanos. La tendencia negativa del IMAE agropecuario no solo refleja un problema económico, sino una señal de alarma sobre la desatención estructural del sector más antiguo y estratégico del país.
Cinco meses seguidos en rojo deberían encender todas las alertas. El futuro del agro costarricense depende de si el país decide rescatar su campo o seguir dejando que se seque bajo la inercia administrativa.



