En Ecuador, la crisis penitenciaria muestra otro episodio: un brote de tuberculosis.
Si bien el Ministerio de Salud afirma que no hay fallecidos, el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos dice lo contrario. 1.115 privados de libertad están recibiendo tratamiento contra dicha infección bacteriana, indicaron las autoridades sanitarias ecuatorianas.
Sólo en la penitenciaría El Litoral, una de las más peligrosas del país, un total de 565 reos reciben tratamiento. Esta cárcel está ubicada en Guayaquil.
“No existen medicinas, ni existe el suficiente personal médico, ni las condiciones necesarias para garantizar la atención básica a toda la población que padece de enfermedades crónicas y, particularmente, la tuberculosis, que es la más grave”, denunció Billy Navarrete, director ejecutivo del Comité de Derechos Humanos.
La Defensoría del Pueblo ha alertado de problemas de salud en prisiones de Ecuador desde 2013, así como la ausencia de registros exactos sobre personas afectadas.
“Y ahora nos preocupa que el problema de tuberculosis que se está presentando en los centros penales, también pueda tener una inminencia de afectación en la población”, añadió Gabriela Hidalgo, de Prevención de la Tortura.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) define a la tuberculosis como una enfermedad infecciosa, que casi siempre afecta los pulmones y que se trasmite de persona a persona por el aire al toser, estornudar o hablar. El hacinamiento en el que viven los reos aumenta la preocupación entre familiares.
Adicionalmente, la crisis carcelaria en Ecuador se evidenció también en las últimas horas con una explosión fuera de la penitenciaría El Litoral, que dejó un guardia carcelario fallecido, daños materiales y, al menos seis vehículos afectados, según la policía.
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Fuente Voz de América



