Ecuador vuelve este domingo a las urnas para celebrar sus elecciones generales, un proceso polarizado entre el actual presidente, Daniel Noboa, que quiere ser reelegido para un periodo completo (2025-2029), y su mayor rival, Luisa González, que enarbola nuevamente la esperanza del correísmo de regresar al poder.
Si bien la papeleta electoral tendrá otras catorce opciones más para la Presidencia, el mandatario heredero de una de las fortunas más grandes del país y la alfil del expresidente, Rafael Correa, (2007-2017) figuran como los principales favoritos en los que se concentrará el voto, sin descartar que la contienda pudiese decidirse incluso en la primera vuelta.
Para eso se necesita que un candidato obtenga la mitad más uno de los votos válidos, o que saque, al menos, el 40 % y una ventaja mínima de diez puntos porcentuales sobre el resto. De lo contrario, habrá una segunda vuelta entre los dos aspirantes más votados, que según anticipan todas las encuestas serán Noboa y González.
De esta manera, volverán a medir sus fuerzas los dos protagonistas de las elecciones extraordinarias de 2023, donde Noboa se impuso en la segunda vuelta a González para completar el periodo 2021-2025 que no culminó el expresidente, Guillermo Lasso.
Así, el hijo del magnate del sector bananero y cinco veces candidato presidencial, Álvaro Noboa, se convirtió a sus 35 años en el presidente más joven de Latinoamérica y de la historia democrática de Ecuador.
Noboa, “guerra” al crimen y reformas económicas
Ahora, con 37 años, el candidato de Acción Democrática Nacional (ADN) pondrá a prueba en las urnas su gestión de los últimos catorce meses, marcados por la “guerra” que le declaró al crimen organizado, las reformas económicas impopulares para rebajar el déficit fiscal, los apagones producto de una grave crisis energética y, en política exterior, el asalto a la Embajada de México en Quito para detener al exvicepresidente correísta, Jorge Glas.
González, cambio
Mientras, la candidata de Revolución Ciudadana buscará su revancha. González, de 47 años, tiene la plena confianza del expresidente y volvió a asumir el reto de ser, por segunda vez, la candidata presidencial del correísmo.
Durante la campaña ha recordado las promesas incumplidas de Noboa y el empeoramiento del país desde que el correísmo dejase el poder en 2017, tiempo donde acumulan dos elecciones presidenciales perdidas en segunda vuelta (2021 y 2023). Por ello, ha insistido en la necesidad de un cambio.
Fuente Infobae
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