El día de hoy compartimos la historia de una persona muy querida en nuestra comunidad de Ciudad Quesada, Doña Ana María Alfaro Miranda, con casi 99 años, se ha destacado por su espíritu de servicio y su generosidad, además de su jovialidad y alegría, su actitud positiva ante la vida es todo un ejemplo y testimonio de vida para las futuras generaciones
Centenarios del cantón de San Carlos
Doña Ana María Alfaro Miranda (Yayita), mujer emprendedora y de gran corazón.
Nació 6 de octubre de 1925; en San José de la Montaña en el poblado de Sucre. Sus padres Alfredo Alfaro Blanco y Consuelo Miranda Zamora. Es la segunda de 11 hermanos: Rosa (q.e.d.p.), Socorro (q.e.d.p.); Leyla, Rigoberto (q.e.d.p.), Oscar (q.e.d.p.), Arnoldo (q.e.d.p.), Lidia, Abigail, María Amalia, Enrique (q.e.d.p.).
Parte de su infancia la pasaba con sus abuelos maternos José Lucía Miranda y Doña Rosa Zamora.
Cursó su primaria en Zarcero bajo la tutela de sus abuelos paternos Don Prudencio Alfaro y doña Laura Blanco.
Cuando regresó a Ciudad Quesada, trabajó como servidora doméstica por muchos años en casa de Don Gilberto de la Cruz y Doña Elba Malavassi.

También trabajó en casa de Doña Julia González; donde conoció por largo tiempo al que fuera su esposo Rubén Hidalgo Chaves, hijo de Heriberto Hidalgo Rodríguez y Adilia Chaves Gómez.
En esos tiempos era costumbre que los jóvenes se casaban entre los 14 y los 25 años de lo contrario “los dejaba el tren”; y doña Ana estaba en el último vagón, hasta que aceptó casarse a sus 29 años.
Contrajo matrimonio el 20 de enero de 1955; y establecieron su residencia frente al Liceo San Carlos, Barrio San Roque.
De dicha unión procrearon cuatro hijos: Ana Virginia, León Víctor, Marielos y Adilia Hidalgo Alfaro.
Doña Ana, se caracterizó siempre por ser una mujer muy trabajadora, haciendo varias actividades entre ellas, la costura para sus hijos. Se levantaba muy temprano ordeñaba las cuatro vacas, vendía natilla, hacía tortillas y entregaba los encargos.

Al pasar el tiempo ella con su esfuerzo logró comprar la anhelada refrigeradora marca ADMIRAL, inmediatamente inició un nuevo emprendimiento vendiendo helados, y cuando había cosecha de manzanas de agua las vendía a los estudiantes del Liceo San Carlos.
Cabe resaltar que durante su vida Doña Ana, ha tenido un corazón muy generoso para dar comida o ayuda al necesitado; siempre con una gran sonrisa que denota el amor hacia el prójimo.
Le dio crianza a un pequeño niño de cinco años que llegó a la casa y su nombre Carlos Marín Valverde; también albergó a su sobrino Víctor Alfaro Umaña.
Durante varios años para los cursos lectivos del Colegio María Inmaculada y del Liceo San Carlos, pasaron por huéspedes sus primas Daysi, Erlinda y Analive González Miranda, también las hermanas que venían de Bella Vista, Aracelly y Cristina Valverde Herrera. Desde Sabogal venían Brunilda y Eloy Gamboa Monterrey, de la Vega de Florencia venía Eida Madrigal.
Doña Ana, nunca escatimó el esfuerzo o el brindar un bocadito a las personas que más lo necesitaban, ella siempre tenía algo para dar.
Siempre fue una madre muy amorosa; aunque en muchas ocasiones nos daba sus famosos “pellizcos”, fajazos o hincarnos en granos de maíz para corregirnos de algo que hicimos mal; sin embargo, enseñó a sus hijos a ser personas trabajadoras y honradas y responsables, al igual de su buena cuchara.
Como todo buen sancarleño es una mujer que utilizaba los famosos “dichos” o “dicharachera”; ah… recordar el: -“p’que aprienda”, -“póngase a hacer oficio, para que vea que se le quita el frío”, -“no vaya donde no lo llaman… es mejor ser deseado y no sobrado”
Como una forma de distracción Don Rubén y doña Ana asistían en las noches a jugar “bingo” en la Cruz Roja.
Otro hecho que hay que destacar es la amistad que durante muchos años mantuvo con doña Zulema González y su gran amiga del alma doña Gabina Cordero, a quien visitaba esporádicamente después de misa de cuatro de la tarde.
Sin duda alguna, hablar de “Yayita”, es interminable las historias, los dichos o anécdotas vividas, muchos de los estudiantes del liceo o los vecinos de San Roque recordaran siempre sus “heladitos de leche agria, coco, frutas, maní, nance, chocolate, crema” sus tortillitas, prestiños, empanadas o pancitos que ella vendía sin moverse de la casa.
Después de 61 aniversario de casada y a sus 90 años quedó viuda en el año 2016.
Su descendencia se cuenta: con 4 hijos, 14 nietos, 12 bisnietos y 1 tataranieta.
De su hijo de crianza Carlos Marín Valverde, 2 hijos, y dos nietos.
Actualmente, vive con su hija Ana Virginia en la Fortuna
Si Dios tiene a bien el próximo 6 de octubre, Doña Ana (Yayita) estará cumpliendo 99 años.
Mil gracias por su espíritu de trabajo, su generosidad y entrega hacia los demás, su amor y su espíritu jovial, con su alegría y su sonrisa cautiva a sus seres queridos, todo un modelo de vida para las futuras generaciones
22-08-2024 .Biografía realizada por sus hijas : Adilia Hidalgo Alfaro
– y Marielos Hidalgo Alfaro
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