La escoliosis puede desarrollarse silenciosamente durante la adolescencia, sin provocar dolor ni limitar los movimientos en sus primeras etapas. Sin embargo, cuando no se detecta a tiempo, la curvatura de la columna puede progresar y ocasionar complicaciones que afectan la calidad de vida.
Con motivo del Día Internacional de la Escoliosis, que se conmemora mañana juevers 25 de junio, la empresa Meditek recordó la importancia de observar las señales tempranas de esta condición, especialmente en niños y adolescentes, ya que el diagnóstico oportuno permite brindar un tratamiento adecuado y reducir el riesgo de deformidades más severas.
La escoliosis idiopática adolescente es la forma más frecuente de esta enfermedad. Se caracteriza por una curvatura anormal de la columna vertebral cuya causa aún no ha sido determinada con precisión.
Según organismos médicos internacionales, la mayoría de los casos se detectan durante controles pediátricos o revisiones escolares. Incluso, en algunas ocasiones, son los propios profesores, compañeros de clase o entrenadores quienes notan las primeras alteraciones en la postura del menor.
Señales que no deben pasarse por alto
Entre los signos de alerta que pueden indicar la presencia de escoliosis destacan:
- Un hombro más alto que el otro.
- Caderas desniveladas.
- Un omóplato más sobresaliente.
- Costillas que sobresalen más hacia un lado.
- La ropa parece quedar torcida al vestirla.
Los especialistas enfatizan que no es necesario esperar a que aparezca dolor para acudir a una valoración médica. La detección temprana permite monitorear la evolución de la curvatura y definir el tratamiento más conveniente.
Tratamiento depende del grado de la curvatura
El manejo de la escoliosis varía según la edad del paciente, el crecimiento que aún le reste y la magnitud de la deformidad.
Las opciones terapéuticas pueden incluir controles médicos periódicos, fisioterapia especializada, el uso de corsés ortopédicos y, en los casos más avanzados, cirugía correctiva.
Derribando mitos
Especialistas recuerdan que la escoliosis no se produce por mantener una mala postura ni por cargar mochilas pesadas. La mayoría de los casos de escoliosis idiopática no tienen una causa identificada y no están relacionados con los hábitos cotidianos.
Por ello, recomiendan que padres de familia, docentes y cuidadores permanezcan atentos a los cambios en la postura de los menores, especialmente durante los periodos de mayor crecimiento.
La principal recomendación es sencilla: observar antes de que aparezca el dolor. Detectar la escoliosis a tiempo puede marcar la diferencia entre un seguimiento preventivo y la necesidad de tratamientos más complejos.



