El Observatorio del Mercado y los Derechos del Consumidor (OMERCON) denunció la grave saturación operativa que enfrenta el Puerto de Caldera, principal terminal del Pacífico costarricense, donde algunos barcos cargueros deben esperar hasta 30 días para ser atendidos.
Según el informe, Caldera trabaja actualmente a más del 100% de su capacidad, muy por encima del volumen para el que fue diseñado. Esta sobrecarga ha generado un colapso en los procesos de carga, descarga y almacenamiento de mercancías. Las grúas no se dan abasto y la falta de espacio operativo ha provocado una ralentización significativa del servicio.
OMERCON advierte que, en promedio, unos 11 barcos deben esperar alrededor de siete días en bahía, aunque algunos han permanecido hasta un mes. Esta situación genera costos adicionales de entre $22.000 y $30.000 por día por embarcación, lo que equivale a un sobrecosto de hasta US$210.000 (aproximadamente ¢107 millones) por barco.
“Esos costos los termina pagando el consumidor costarricense en el precio de los bienes o el productor nacional en los insumos importados”, alerta el Observatorio.
Millonarias pérdidas para el país
Durante el 2023, el Puerto de Caldera atendió 652 embarcaciones que movilizaron contenedores, graneles sólidos y líquidos, acero, frutas y vehículos, entre otros productos. Solo por los atrasos asociados a la saturación portuaria, se estima que el país podría estar asumiendo pérdidas anuales cercanas a los ¢51.208 millones. Esto equivale, por ejemplo, al costo de más de 2.000 bonos de vivienda de ¢25 millones cada uno.
Pero los sobrecostos no terminan ahí. La falta de espacio también impide la aplicación del sistema de “Registro de Importación Anticipada”, que permitiría llevar la mercancía directamente a los camiones, sin necesidad de almacenamiento adicional. Esto genera pagos extra por estadía y alquiler de predios, costos que no se presentan en puertos modernos.
Debido a estas condiciones, muchos importadores optan por descargar en puertos panameños o en Moín, lo que implica tiempos de tránsito más largos y costos logísticos adicionales. Según OMERCON, si se suman todos estos gastos, la ineficiencia de Caldera podría estar costándole al país hasta US$150 millones anuales.
Señalamientos de la Contraloría
El pasado 2 de junio, la Contraloría General de la República publicó el informe DFOE-CIU-IAD-00003-2025, donde advierte que la condición operativa del Puerto de Caldera no muestra mejoras sustanciales, y cuestiona la gestión del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (INCOP).
“El país ha apostado por la apertura comercial y las alianzas público-privadas para su desarrollo económico. No es aceptable perpetuar una situación de ineficiencia de esta magnitud, aunque algunas empresas privadas se estén beneficiando de ella”, señala OMERCON.
Llamado a la acción
El Observatorio concluye que cualquier inversión para modernizar el Puerto de Caldera se recuperaría en el corto plazo, dada la magnitud del impacto económico actual. Por ello, urge al Gobierno a tomar medidas inmediatas para solucionar lo que consideran un obstáculo crítico para el desarrollo del país.



