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    Del Abacá y otros demonios.

    Es absolutamente incomprensible que siendo costarricenses los que ocupan esos cargos públicos, no exista ni el más mínimo sentimiento de empatía por nuestros compatriotas .
    RedacciónRedacciónjulio 25, 2025 Agricultura
    Oscar Oconitrillo del grupo de productores de Abacá.
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    Por: Oscar Oconitrillo del grupo de productores de Abacá.

    Es el abacá un musáceo originario de Filipinas y pariente muy cercano del plátano y el banano. A simple vista se confunde con uno de ellos pero a diferencia de sus primos, no da frutos. De sus tallos se obtienen las fibras que se utilizan en la fabricación de cuerdas marinas, hilo industrial, bolsas de te, entre otros.
    Costa Rica ha tenido períodos de buena cosecha de Abacá. El primero, del que se tiene registro histórico, fue en los años de 1943 a 1953. En esos años Costa Rica se vuelca hacia el cultivo de Abacá aprovechando la escasez mundial, producto de las secuelas de la segunda guerra mundial y de la incapacidad de Filipinas de abastecer el mercado global. Ya para el año 53 en CR habían cultivadas alrededor de 5000 hectáreas de la Planta, y es justamente a mediados de los años 50´s que Filipinas levanta nuevamente la producción, baja los precios y CR se queda sin la posibilidad de exportar la Fibra. A partir de ese momento se decide abandonar radicalmente las siembras de Abacá, lo cual fue un golpe muy duro para el campesinado de la época, particularmente los asentados en los cantones de Matina, Siquirres y Batán, que eran los puntos de cultivo del producto.
    Casi 70 años después de tan lamentable episodio y por interpósito de la empresa Glatfelter de Costa Rica S.R.L., las instituciones costarricenses como el MAG, PROCOMER, COMEX, INDER y hasta Colegios agropecuarios y Centros académicos Públicos y privados, se avocaron a la tarea de convencer a una parte importante del campesinado costarricense a explotar nuevamente el cultivo del Abacá. Esta vez amparados en la promesa de compra de esta empresa de capital extranjero, con sede en Charlotte, Carolina del Norte, USA. Su discurso de convencimiento para que los campesinos abandonaran sus cultivos tradicionales y se trasladaran al Abacá, radicaba en la firma de contratos de compra de la fibra, capacitación técnica y soporte para el cultivo, financiamiento (en algunos casos) de la semilla para iniciar el proceso pero lo más importante y posiblemente fue eso lo que hizo que la gente se decantara por el cultivo, fue el acompañamiento del aparato institucional del país. Donde programas como DESCUBRE, auspiciado por PROCOMER, que inclusive le daban dineros no reembolsables (entiéndase dineros públicos) a los productores para que iniciaran la producción, así como los talleres por parte del MAG, asesorías del INDER, capacitaciones del TEC, investigaciones de la UCR y del CATIE para lograr mejores cepas de la planta, perfeccionamiento de las máquinas cosechadoras, etc. Por su lado la empresa Glatfelter ofrecía pagos en dólares, cosecha y recolecta de la fibra en las fincas, transporte y apoyo técnico con sus propios profesionales. ¿Qué podía ser mejor que esto? ¿Cómo resistirse a incursionar en un negocio con tanto patrocinio institucional y con el Mercado asegurado? De ahí entonces que desde el 2012 hasta el 2024 aproximadamente, la empresa llegó a captar alrededor de 500 productores del Cultivo, que en su gran mayoría son familias productoras que hoy día dependen exclusivamente de ese cultivo para su subsistencia.
    Durante esos casi 12 o 14 años de trabajo con la empresa Glatfelter, los productores fueron ampliando sus operaciones y consolidando, no solo su conocimiento en el manejo de las plantaciones, sino también el know-how del negocio en su totalidad. Eso hizo que muchos de ellos asumieran préstamos bancarios, alquileres de terrenos aledaños y compra de equipo para aumentar su producción y con ello mejorar sus condiciones de vida. Todo marchaba sobre ruedas y las exportaciones de fibra de Abacá aumentaban año a año. La alianza comercial entre Estado – Empresa Privada – Productores estaba en jauja. Parecía que había un perfecto ganar-ganar. El Estado ganó, llevó bienestar y prosperidad a las familias productoras de Abacá (se supone que esa es la misión de cualquier Estado), la empresa privada, Glatfelter potenció sus utilidades importantemente y los productores tenían asegurada la venta de sus cultivos.
    ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué la empresa Glatfelter decide, en setiembre 2024, cerrar operaciones en CR y dejar en un limbo comercial a todo ese grupo de productores? ¿Por qué no se dio ni siquiera una transición para que los productores pudieran reconvertir sus fincas? No hubo más que un escueto comunicado mediante una carta de la Gerencia, avisando del cierre técnico de la empresa en CR. ¡Y aquí es donde la chancha torció el rabo!
    La empresa cierra operaciones, cancela la mayoría de las deudas con los productores (digo la mayoría porque algunos insisten en que ni siquiera les pagaron las últimas entregas de fibra), quedaron muchos contratos abiertos, otros como en mi caso, no pudimos ni siquiera firmarlo pues no hubo tiempo ni voluntad política para ello. Quedaron productores con fibra almacenada en sus bodegas, equipos guardados, inversiones estancadas y lo que es peor aún, sin saber siquiera a quién dirigirse para solicitar ayuda. En primera instancia trataron de negociar con la otra empresa que compra fibra en CR, Nippon Paper Papylia. Empresa japonesa que tiene sus propias políticas y que al igual que Glatfelter, no profesa un gran respeto por los contratos contraídos, pasan meses sin comprar producto a sus proveedores de fibra, argumentando que el Mercado está muy complicado, que la calidad de la fibra que se obtiene no cumple muchas veces con los estándares internacionales, etc., etc., etc. En resumen, o no tienen la capacidad financiera y empresarial para hacerse cargo de la fibra del país o bien el Mercado internacional ampliado no recibe la fibra según las especificaciones locales.
    En todo caso, los malos días regresaron y la sombra de la ruina y la desolación volvió a posarse encima de los hombros de los productores de Abacá, como sucediera en la década de los 50´s del siglo pasado. Y al igual que en ese entonces, los productores están solos, sin ayuda institucional: enfrentando los demonios. Porque, ¿dónde quedaron todas esas instituciones estatales que otrora participaban activamente en el proceso de convencimiento para la explotación del Abacá? ¡Ninguna responde!
    Apenas unos días después de que Glatfelter anunciara su cierre de operaciones, procedí a enviar cartas al despacho de la Presidencia de la República, a los ministerios antes nombrados, advirtiendo de la situación que se estaba presentando. Me respondieron de Presidencia indicándome que el caso se le había asignado al COMEX. De COMEX me indicaron que estaban analizando el asunto y que recibiría respuesta pronto. Pasaron los meses hasta que me cansé de insistir y decidí no continuar con el tema. Sin embargo, en Enero 2025 fui alertado de que había un grupo de productores de Abacá que se estaban organizando en un chat para hacer un frente común y solicitar ayuda al Gobierno en un momento tan crítico y difícil para todas estas familias de diferentes zonas del país. Los relatos que escuchaba en ese chat me conmovieron, especialmente aquellos que venían de mujeres solas, jefes de hogar, con hijos pequeños y en bancarrota, desesperadas por la incertidumbre que las embargaba.
    Decidí entonces tener una participación más activa en el grupo y me constituí en parte de la comisión de Productores Independientes, la CPI, como la denominamos, y de ahí buscar ser escuchados por el Gobierno Central. Mientras esto sucedía en Febrero de este año, el Presidente se presentaba en un acto público en la Zona Sur del país cuando un grupo de mujeres lo abordaron con sus demandas y hasta le entregaron unas muestras de fibra de Abacá con una carta en la que le solicitaban la ayuda para salvar de la miseria y la bancarrota a todo este grupo de campesinos productores. En ese momento, la respuesta del Presidente (existen fotos de la actividad) fue la de que definitivamente se le pondría atención a la problemática presentada y que se le buscaría una solución integral a la misma.
    Días después fuimos contactados por el señor Ariel Mora Fallas, asesor presidencial, (conocido youtuber bajo el seudónimo de Prof. Ariel), para indicarnos que él había sido designado por el mismísimo Presidente, para darle solución a la paupérrima situación de este grupo de productores. Que él se encargaría de coordinar una reunión con altos jerarcas del Gobierno para buscar solucionar la situación. Después de esperas y llamadas de consolación, el 3 de marzo 25 se dio la primera reunión entre la CPI y los “altos jerarcas”; siendo el de más alto rango el Presidente del INDER, en cuyas instalaciones se llevó a cabo la reunión. Eso si, sin la presencia de ningún representante del MAG, aduciendo que el mismo había tenido problemas con la agenda. Esto ya avisaba de lo inútil de la reunión pues no había nadie con autoridad de tomar decisiones. Así lo manifestó Ricardo Quesada, presidente del INDER, cuando se le consultó sobre lo que podría aportar el INDER a esta causa. Además asistieron representantes de COMEX, PROCOMER, MTSS, Migración y Extranjería y otro asesor presidencial Aleiko Tattoli, quien en teoría es el encargado de atender los asuntos sociales que tienen que ver con la Región Atlántica. En dicha reunión se expusieron los problemas que estaban enfrentando los productores de Abacá en todas las zonas del país, incluso se les entregó un documento en el que se especificaba las pretensiones de ayuda que el grupo esperaba, tales como apoyo logístico y técnico para reconvertir las fincas con otras actividades agropecuarias, indemnizaciones por las pérdidas obtenidas, colocación del producto terminado existente en algunas fincas con nuevos compradores, apoyo para continuar con la actividad en caso de ser posible, entre otras. Existe documento firmado por Ariel Mora como recibido de estas demandas.
    Al final de la sesión llegó una asesora del Ministro del MAG, ofreciendo las disculpas del caso por la ausencia de su representado y nos aseguró que transmitiría el mensaje a sus superiores para coordinar una cita con los encargados en el MAG. Efectivamente el 7 de Marzo 25, fuimos atendidos por el Ministro y Viceministro, en las instalaciones del propio MAG, volvimos a hacer los planteamientos antes señalados y el Ministro Carvajal coincidió en lo mal que se había manejado la situación. Nos habló de la “embarcada” que habíamos sufrido los productores con el programa DESCUBRE de PROCOMER, nos ofreció su ayuda para salir del entuerto, pues aseguró, que el MAG tiene semillas para reconvertir las fincas, asesoría técnica gratuita, la iniciación del censo de los productores de Abacá en el país para tener claridad del Universo de este grupo de campesinos costarricenses y designó al Viceministro Fernando Vargas como el encargado de desarrollar estas tareas. Luego de tan optimista reunión pensamos que estábamos a las puertas de una salida válida y digna para nuestras demandas. Al día de hoy que escribo estas líneas la Comisión no ha vuelto a tener ninguna noticia del MAG, así como tampoco respuesta a las minutas enviadas de las reuniones sostenidas, incluidas la última virtual en mayo 25, donde más bien el señor Mora Fallas nos comunicó que ya no iba a ser más él el “articulador” de estas comisiones, sino que se le había delegado la responsabilidad al Ministro de Trabajo, Adrián Romero. Que el enlace con casa presidencial sería el señor Tattoli, pues él, Ariel, solo vería asuntos relacionados con la Zona Sur del país. En otras palabras, nos estaban prácticamente enviando al punto de partida, casi 8 meses después de haber iniciado la ronda de negociaciones.
    Desde ese momento a la fecha, no ha habido ningún avance en las conversaciones, ni Adrián Romero ha hecho ningún contacto con la Comisión ni el señor Tattoli ha podido mover absolutamente nada relacionado con esta condición a pesar de las múltiples consultas que se le han realizado.
    La pregunta que cabe hacerse entonces es: ¿Qué pretenden con este silencio prolongado y la inacción de la supuesta comisión designada por Presidencia? Pues eso. Desarmarnos, desanimarnos, que abandonemos la lucha por cansancio y desidia y parte sin novedad. Estos “asesores” presidenciales, que más parecen charlatanes de Palacio, se atrevieron incluso a exigir a la coordinara de la CPI que se me apartara de la comisión, que mientras yo estuviera allí no iban a conseguir nada, que les molestaba mi presencia porque yo era muy beligerante y que les faltaba el respeto, que inventaba temas en las minutas y que de seguro hasta grababa las sesiones porque ponía todo lo que se conversaba. Interesante, no? ¿Cómo se puede ser tan torpe y contradictorio para primero decir que inventaba temas y seguidamente señalar que de seguro yo grababa las sesiones? ¡Pobres diablos!
    El asunto es que al final y para no llevar más angustia a las señoras miembros de la CPI, yo decidí dejar mi lugar en dicha comisión. Les indiqué que si mi presencia podría ser motivo de malestar por parte de las autoridades de gobierno y con ello poner en peligro el apoyo institucional requerido, yo daba el paso al lado. Así lo hice y el resultado ha sido el mismo. No hay voluntad política para que se materialice la ayuda al campesinado productor de Abacá, abandonado a su suerte por la empresa compradora y el Estado costarricense.
    Al salirme del grupo para dar el oxígeno solicitado, no implica que dejo de lado la lucha por lo que creo ha sido una corresponsabilidad del Gobierno. No es posible utilizar toda la maquinaria estatal a favor de una actividad económica agrícola, en este caso en asocio con una empresa privada, para llevar agua a sus molinos so pretexto de presentar una actividad productora capaz de garantizar estabilidad económica a largo plazo. Pero cuando la situación se complica, la responsabilidad es solo del productor que siguió a pie juntillas todo lo que las autoridades gubernamentales determinaron que debía hacer. Y no solo con asesorías técnicas, sino mediante la entrega de dineros públicos para incentivar la actividad. Definitivamente no es responsabilidad del campesinado que el Estado costarricense no haya tomado las previsiones para exigir a una empresa como esta garantías de cumplimiento por su gestión comercial. Llámese pólizas de fidelidad, seguros agrícolas u otras.
    Es absolutamente incomprensible que siendo costarricenses los que ocupan esos cargos públicos, no exista ni el más mínimo sentimiento de empatía por nuestros compatriotas que como lo he venido diciendo, no están poniendo la mano para que les den una limosna, no. Lo que se pretende es que se reconozca sus derechos al trabajo digno, que de la noche a la mañana lo perdieron por una decisión unilateral de sus “patronos” y que merecen que se les brinde una mano para borrar esta amarga página y escribir una nueva con el reconocimiento y solidaridad del estado y pueblo costarricense.
    De igual manera agradezco al despacho del Diputado Ariel Robles Barrantes por sus atenciones en días pasados y por recibir de mi parte toda la documentación que he recopilado y los pormenores de este desaguisado episodio para actuar en consecuencia.

    San José, 3 de Julio 2025.

    Instituto de Desarrollo Rural (INDER) Ministerio de Agricultura y Ganadería Promotora de Comercio exterior de Costa Rica
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