“Cuando desapareció la villa”

Alexander Bonilla Durán, sancarleño amante de la escritura, relata una historia ficticia sobre la desaparición de Ciudad Quesada, producto de una erupción del Volcán Platanar.

Por Alexander Bonilla Duran.

Nací a sus pies y crecí mirándolo todos los días, a veces claro, otras rodeado de un manto de neblina. Me llamaba la atención su forma cóncava, como si le faltara una pared, y una catarata que se formaba en épocas de lluvia. Yo tenía de niño unos binóculos de bolsillo, y me entretenía mirándolo más cerca, desde donde mi abuelo; lo teníamos al puro frente.

De niño nunca me imaginé que años más tarde lo iba a investigar y escribir de él. Lo más cerca que había estado del coloso dormido fue cuando fuimos a sembrar arbolitos un día del árbol a la fuente de Gamonales, o cuando íbamos a la zona de la Quebrada del Palo, a la finca de Berta.

El Cerro Platanar, hoy flamante parque nacional en sus alrededores, es un emporio de agua, donde nacen la gran mayoría de ríos de la bajura. Se le denomino Juan Castro Blanco, y se le llama también el parque del agua. Entrando por el sector de Sucre se llega a la poza verde y al sector de los yacimientos de azufre, los cuales hace unos años se quisieron explotar, causando una polémica, que termino con la creación de la zona como parque nacional. Una gran variedad de flora y fauna de exquisita belleza se encuentra en los alrededores del Platanar. Desde sus altura, el mira a su hermano, otrora también cerro, el Arenal, quien despertó abruptamente en 1968 causando toda una tragedia en la zona.

De la zona no hay evidencias recientes de actividad volcánica. Algunos han dicho que las aguas termales que surgen entre La Marina y la Quebrada del Palo, más conocidas como Aguacaliente y que eran nuestros balnearios naturales de la época de niñez, por efecto de este Volcán. Pero esto no es cierto. Las aguas termales del balneario del pueblo, de la Villa, no son de origen volcánico; son una especia de energía geotérmica de la zona, dada la profundidad de su procedencia.

No ha habido mayor preocupación por los expertos ni comisiones de emergencia por una aventura explosión del gigante dormido.

Desde el punto de vista geológico, el Platanar es un estrato volcán formado por coladas de lava y ubicado en la Cordillera Volcánica Central; hoy se le considera un volcán con el cráter erosionado. A sus 2138 msnm se levanta a unos 8 km de la Villa, desde donde él ha visto todo su proceso de desarrollo a través de la historia.

El Platanar presenta indicios de una Caldera antigua, de varias coladas de lava, y de zonas de fallamiento local, indicadores de su actividad en algún momento de su existencia. Pero hoy día se le considera en estado latente o dormido, y se considera que su última actividad eruptiva fue hace unos miles de años (eso decían del Cerro Arenal). Por eso nadie lo toma en cuenta, no le dan pelota. Hasta sin vigilancia lo tienen, no presenta ningún peligro dicen.

Esta historia esta dividida en tres partes, continué leyendo aquí:

Parte 2: Pero….a todo chancho le llega su hora….

Parte 3: “Una aparente calma”