Costa Rica, sinónimo de turismo sostenible, lucha ahora contra un aumento de la violencia tan sorprendente que el Gobierno está usando como referencia la estrategia del vecino El Salvador, que asumió medidas draconianas para abordar los problemas de criminalidad.

En un esfuerzo por reducir una tasa de homicidios, que se disparó en un 40% sólo en el último año, el presidente de la República, Rodrigo Chaves, ha impulsado una nueva y dura legislación para combatir el crimen, calificando a El Salvador como un punto de referencia.

«Chaves está planeando una ofensiva (…) Es un partidario de la línea dura en materia de seguridad, que presiona para corregir el rumbo», dijo Chris Dalby, director del grupo de expertos World of Crime. «El discurso de ‘mano dura’ funciona bien».

Los proyectos de ley incluyen aumentar las penas de cárcel para menores de edad, permitir extradiciones de nacionales y ampliar el uso de la detención preventiva.

«Tiempos extraordinarios requieren medidas extraordinarias», dijo Chaves al presentar su Plan de Seguridad Nacional en noviembre.

Costa Rica es uno de un número cada vez mayor de países latinoamericanos que buscan abordar la expansión de la actividad de los cárteles de la droga, teniendo como referente la presión de las estrategias del presidente salvadoreño, Nayib Bukele.

La suspensión de derechos constitucionales por parte de Bukele, que entre otras cosas permite a la policía detener indefinidamente a presuntos pandilleros sin derecho a un abogado, ha provocado una fuerte condena por parte de activistas de derechos humanos.

Sin embargo, ha tenido un impacto significativo en el crimen y es popular en el país. Y se ha convertido en un faro para los políticos regionales que luchan contra las pandillas, desde Chile hasta Ecuador.

Si bien Chaves insiste en que no quiere ser exactamente como Bukele, su plan sigue siendo un cambio radical para Costa Rica, que tradicionalmente ha adoptado un enfoque más amable en la prevención del delito.

Muchos en el Congreso, controlado por la oposición, se aferran públicamente a ese enfoque.

«Su trabajo para desmantelar el crimen organizado ha sido excelente y digno de analizar para replicar en Costa Rica», dijo David Segura, legislador del partido Nueva República en una publicación reciente en las redes sociales, en referencia a la labor de Bukele.

Costa Rica vio su tasa de homicidios aumentar a 17,2 por cada 100.000 personas en 2023. Por el contrario, en El Salvador, la tasa se desplomó a 2,4 después de ser la más alta del mundo menos de una década antes.

Bukele fue elegido líder político favorito de los costarricenses en una encuesta realizada en octubre por la firma de investigación Indice. Mientras tanto, la popularidad de Chaves en las encuestas se han desplomado casi 30 puntos porcentuales desde su elección, en mayo de 2022.

Fuente de esta nota www.vozdeamerica.com

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