Opinión: Rodrigo Cabezas Moya

Primero lo dijo el Presidente de la República a los cuatro vientos: la Caja está quebrada, lo cual fue desmentido por personas de la estatura del destituido Presidente Ejecutivo.

Acto seguido, fueron destituidos los miembros de la Junta Directiva nombrados conforme a la ley por ejecutar un aumento salarial aprobado previamente.

Ahora, se cancela el portafolio de inversiones que incluye obras urgentes como los hospitales de Limón y Cartago. Portafolio hecho basado en estudios por parte de diferentes autoridades cuya función es precisamente proyectar las necesidades y ejecutarlas.

Se podría pensar que éstos son hechos aislados y no relacionados entre sí.

Pero pareciera que todo esto es un ataque orquestado para debilitar la Institución y en el futuro que sean otros los actores que otorguen pensiones y salud a los costarricenses.

Si poblaciones como Limón y Cartago no reciben los servicios que requieren, habrá menos entusiasmo en asegurarse y menos ingresos con el consiguiente debilitamiento económico a la institución que nos ha cuidado durante ochenta años.

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