Costa Rica, 25 de julio de 2025. Recibir un diagnóstico de cáncer de cabeza y cuello puede ser abrumador, y hablar al respecto con familiares, amigos o personas cercanas no siempre es fácil. Aunque no existe una forma “correcta” o “incorrecta” de abordar estas conversaciones, reflexionar sobre cómo, cuándo y con quién hablar puede hacer que el proceso sea más manejable.
Una conversación difícil, pero necesaria
“La ansiedad y el miedo son respuestas naturales ante un diagnóstico de cáncer”, afirma el Dr. Eric Moore, presidente del Departamento de Otorrinolaringología – Cirugía de Cabeza y Cuello de Mayo Clinic en Minnesota y director médico de Mayo Clinic Internacional.
“Una de las primeras cosas que suelo decir es que respiren. Hay especialistas que han estudiado su enfermedad y están preparados para tratarla. La mayoría de los cánceres que encontramos son tratables, y muchos tienen altas probabilidades de curación”, señala el Dr. Moore.
Conozca su diagnóstico
Informarse a fondo sobre el tipo de cáncer, su etapa y las opciones de tratamiento disponibles es clave. Si es posible, el Dr. Moore recomienda asistir a las citas médicas en compañía de una persona cercana que pueda tomar notas y ayudar a procesar la información.
El cáncer de cabeza y cuello no es una sola enfermedad, sino una categoría que incluye distintos tipos de cáncer que afectan la boca, lengua, amígdalas, garganta, laringe, cavidad nasal, entre otras zonas. Uno de los tipos más comunes es el carcinoma de células escamosas, que se desarrolla en las células que recubren la piel y mucosas de la boca y garganta.
También destaca el cáncer orofaríngeo, que suele afectar las amígdalas y la base de la lengua, y en muchos casos está relacionado con el virus del papiloma humano (VPH), una infección de transmisión sexual.
A quién contarle… y cuándo
Al recibir un diagnóstico, no es necesario contárselo a todo el mundo de inmediato. Analice las diferentes relaciones en su vida y considere lo siguiente:
- ¿Con quién desea hablar? Tal vez sea una pareja, un padre o madre, o un amigo cercano que pueda ofrecerle apoyo emocional.
- ¿Quién necesita saberlo por razones prácticas? Por ejemplo, un cuidador, su empleador o compañeros de trabajo.
- ¿Con quién puede hablar más adelante? Familiares lejanos, vecinos o conocidos pueden esperar hasta que usted se sienta preparado.
Elija el mejor medio para comunicarse
La forma de comunicarse puede variar. Una conversación cara a cara, una llamada telefónica, un mensaje de texto, una carta o incluso una publicación en redes sociales pueden ser adecuados, dependiendo de la relación y el momento.
Para evitar el agotamiento emocional, considere pedirle a alguien de confianza que transmita la información a otros en su nombre. Esto también permite compartir detalles específicos sobre cómo pueden ayudarle.
Pedir ayuda también es parte del proceso
Pedir ayuda no siempre es fácil, pero es fundamental. Identifique qué tipo de apoyo necesita — logístico o emocional — y quién podría brindarlo.
Por ejemplo, si le resulta difícil asistir solo a las citas o preparar sus comidas, puede pedirle a alguien cercano que coordine un calendario de apoyo. Esto le permitirá contar con ayuda práctica y aliviar su carga.
En otros momentos, tal vez solo necesite hablar y ser escuchado. Sea claro sobre lo que espera de esa conversación: ¿quiere desahogarse?, ¿espera palabras de aliento?, ¿necesita consejos? Aclararlo puede ayudar a que reciba exactamente el tipo de apoyo que necesita.
“Si no cuenta con una red de apoyo, no significa que no exista”, recuerda el Dr. Moore. “Hable con su equipo médico desde el inicio. Ellos pueden ponerle en contacto con grupos de apoyo, coordinadores de cuidados y programas de asistencia social”.
Finalmente, preste atención a señales como insomnio, cansancio extremo, dificultad para concentrarse o sentirse abrumado. Estos pueden ser indicios de que necesita apoyo adicional.



