Don Miguel Angel Martínez Baez, mejor conocido como “Brother”, es un habitante de la calle en la cabecera del cantón de Upala, que hoy lucha por su vida en el hospital de Liberia, luego de que un grupo de sujetos al parecer del barrio Don Chú, lo atacaran a pedradas durante la madrugada de este lunes.
“Brother” es muy querido en Upala y ni la policía, ni los lugareños se explican la razón por la que fue atacado a pedradas por los delincuentes, hasta dejarlo tirado casi sin vida. Sujetos que que ya fueron detenidos y dos de ellos trasladados a la fiscalía.
Nacido en Granada Nicaragua en el año 1957, don Miguel es un adulto mayor que llegó a Upala en 1978 y vivía como siempre; tranquilo, respetuoso, y pese a vivir en la calle, nunca pedía, la gente le daba por cariño y jamás reconocido por hacer daño a alguien.
Bajo esa condición de calle, contaron sus amigos a La Región cr, que es una persona preparada académicamente. Se graduó de contador en la Escuela de Comercio de Granada Nicaragua, habla además de su lengua materna, dos dos idiomas más, el inglés y francés.
Hace ya dos décadas tomó la vida de habitual de la calle y no era casualidad verlo sacando arena junto a otras personas para vender a la orilla del río. Cuando la alegría visitaba su cuerpo, cantaba bajito y armaba una tertulia con su yo interior.
Últimamente tenía a sus mejores amigos, dos perros que siempre le acompañaban en sus recorridos por las calles de Upala. Cuando la noche caía, ahí dormía, en las aceras, o en los corredores de las edificaciones de Upala centro.
Upala pide a Dios por la vida de Brother

Mientras don Miguel lucha por vencer a la muerte en el Hospital de Liberia, los vecinos no encuentran respuestas para que le hayan atacado de esa forma y piden justicia a las autoridades contra sujetos, uno 19 años y otro apenas de 16 años, que figuran como los principales sospechosos de este hecho.
En la pared donde dormía “Brother”, en las cercanías del Hospital, se ven salpicaduras de sangre. También sobre los cartones y cobijas, que son testigos de este brutal ataque, que debe servir para que las autoridades pongan más atención al barrio Don Chú, donde no dudamos que la mayoría es gente buena, pero, que alberga algunos grupos de delincuentes que imponen su ley en ese lugar.



