El precio internacional del arroz mantiene una tendencia a la baja desde hace más de un año, una reducción que los consumidores costarricenses comenzaron a notar desde septiembre del 2025.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el grano registró entonces una variación acumulada de -2,03% en su precio local.
De acuerdo con el Centro Estadístico Arrocero de Conarroz, esta tendencia podría extenderse durante todo el 2026 e incluso parte del 2027.
El índice de precios del arroz de la FAO se ubicó recientemente 35,2% por debajo del nivel de 2024, reflejo de una mayor oferta exportable, la fuerte competencia entre exportadores y una menor demanda en algunos países asiáticos.
Uno de los factores que más ha incidido en esta caída es la reapertura de las exportaciones de India en octubre de 2024, país que actualmente lidera la producción mundial de arroz. Este regreso al mercado global ha incrementado significativamente la oferta y llevado los precios internacionales a los niveles más bajos en una década.
Efectos en el mercado costarricense
Gracias a esta coyuntura, los importadores nacionales han podido adquirir arroz a precios más bajos. Sin embargo, el impacto en las góndolas locales es gradual, pues las agroindustrias mantienen inventarios promedio de 4,5 meses y las compras internacionales se hacen con varios meses de anticipación.
Actualmente, el 85% del arroz que se consume en Costa Rica proviene del exterior y solo el 15% es de producción interna. Esta dependencia creció tras el cambio de políticas implementado en 2022, cuando la producción nacional cayó de cubrir cerca del 40% del consumo al nivel actual.
Ante los bajos precios, varios países han activado mecanismos de protección para sus agricultores, ya que muchos productores enfrentan dificultades para cubrir sus costos. Además, subsiste la preocupación de que crisis globales —como pandemias, conflictos o fenómenos climáticos— puedan alterar el suministro y provocar nuevos aumentos.
Una producción nacional en descenso
El sector arrocero costarricense no había experimentado una caída tan pronunciada en más de tres décadas. Pese a ello, Conarroz afirma que mantiene su compromiso con la seguridad alimentaria del país, impulsando programas de apoyo para evitar la desaparición de esta actividad.
Para la organización, garantizar una base productiva mínima es esencial para enfrentar emergencias futuras y preservar la autosuficiencia alimentaria. “Costa Rica no puede darse el lujo de abandonar a quienes producen arroz, pues son fundamentales para el desarrollo de las zonas rurales y la estabilidad de nuestra alimentación”, destacó Mainor Cruz, director ejecutivo de Conarroz.
FONARROZ: una herramienta estratégica
Conarroz también subraya la importancia del proyecto de ley N.° 24.211, que busca establecer el Fondo Nacional de Apoyo al Sector Arrocero (FONARROZ). La iniciativa pretende fortalecer la producción local, dar estabilidad a los agricultores y asegurar el acceso a un alimento esencial en la dieta de los costarricenses.
A nivel global, solo el 10% del arroz producido se comercializa internacionalmente, lo que convierte a este grano en un bien estratégico y altamente sensible a los factores políticos o climáticos. En Costa Rica, donde suele mantenerse un inventario de cinco meses de consumo, el resguardo de la producción local se percibe como una garantía ante cualquier eventual crisis mundial.



