Si la familia o las amistades pueden detectar señales de las personas que padecen un desorden alimentario, podrían ayudar a que los casos no se conviertan en un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) y con ello, evitar mucho dolor y hasta la muerte de seres queridos.
Con esa convicción, el Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica y los Ministerios de Salud y Justicia y Paz, con apoyo de empresas privadas, lanzaron recientemente la campaña “Cuidémonos Nutritivamente 2024”
“Cuando no obtenemos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita, pueden ocurrir desequilibrios en los neurotransmisores que son cruciales para mantener nuestro estado de ánimo, controlar nuestras emociones y hacer que nuestro cerebro funcione bien. Esto no solo afecta nuestra capacidad para manejar el estrés y las emociones, sino que también puede hacernos más vulnerables a trastornos mentales graves”, explicó la doctora Sinaí Ceciliano, Psicóloga de la Secretaría Técnica de Salud Mental del Ministerio de Salud.
Según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en 2023 recibieron un total de 4.609 casos de Trastornos de la Conducta Alimentaria, de los cuales 3.950 eran mujeres y 659 a hombres.
En el caso de las mujeres, 3.052 rondaban entre 10 y 19 años y 602 se encontraban entre los 20 y los 44 años de edad. En los hombres, 391 se ubicaban entre los 10 y 19 años y 104, entre los 20 y los 44 años de edad.
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Por su parte el estudio, Global Proportion of Disordered Eating in Children and Adolescents, publicado en 2023 en la revista especializada JAMA Pediatrics, indica que el 30% de las niñas y el 17% de los niños sufrían algún tipo de trastorno alimentario.
“Los signos no tenidos en cuenta de un desorden alimentario pueden transformarse en un trastorno alimentario, que se encuentra entre las afecciones psiquiátricas más mortales de todas”, advierte dicho estudio.
Diferencia entre un desorden y un TCA
El Trastorno de la Conducta Alimentaria: La obsesión es extrema y constante. Enfermedad mental grave que se caracteriza por comportamientos alimentarios disfuncionales, que afectan negativamente la salud física y mental.
Ejemplos: Anorexia nerviosa, bulimia nerviosa. Pueden tener consecuencias graves como desnutrición, problemas cardíacos, osteoporosis y, en casos severos, la muerte. Su diagnóstico y tratamiento requiere estrictamente apoyo profesional.
Desorden Alimentario: Preocupación intermitente por el peso y la figura, pero no domina todos los aspectos de la vida. Patrones de alimentación irregulares que no cumplen los criterios diagnósticos de un TCA pero que pueden ser problemáticos y potencialmente desencadenar un TCA.
Ejemplos: Comer de manera emocional, saltarse comidas de manera habitual, dietas extremas sin supervisión. Llevar a una mala relación con la comida, estrés emocional y, eventualmente.
Pueden ser detectados por la misma persona que atraviesa la situación, familiares y amistades para evitar que lleguen a más. Igualmente, es recomendable buscar ayuda, por ejemplo, en la Línea AQUESTOY (800-2737869), del Colegio de Profesionales en Psicología.
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